Los Matosas, padre e hijo, polos opuestos

Roberto Matosas habló de la carrera de su hijo, Gustavo, técnico del América con quien tiene una relación muy cercana en lo familiar, pero que en lo referente a lo profesional nunca ha intervenido.
 Roberto Matosas habló de la carrera de su hijo, Gustavo, técnico del América con quien tiene una relación muy cercana en lo familiar, pero que en lo referente a lo profesional nunca ha intervenido.
Ciudad de México -
  • Residente de Veracruz, el padre del DT americanista relató vivencias con su hijo
  • Lo veía como un futbolista promedio pero siempre de espíritu excepcional

Padre e hijo mantienen una relación que al menos en lo futbolístico es de polos opuestos.

Gustavo Matosas tiene como entrenador referente al brasileño Telé Santana y prioriza la táctica, aun cuando en casa tuvo a un Director Técnico que luego se enfocó en el desarrollo mental: Roberto Matosas.

“Él está más enfocado en el rendimiento técnico y táctico. Cree más en eso”, relató Matosas padre a Medio Tiempo. “Si él vio en otros entrenadores algo que le podía ser más útil, yo celos para nada”.

Alejado del futbol y ahora dedicado a impartir cursos de “coaching”, Roberto Matosas Postiglione vive en Veracruz, pero mantendrá la distancia con su hijo durante la visita de las Águilas al Puerto de miércoles a viernes esta semana.

“Los entrenadores siempre tienen sus cábalas, entonces no quiero distraer para nada su concentración en el partido y tendré que saludarlo por teléfono y punto”, mencionó.

El gesto sería atípico de no ser por la lejanía que en lo futbolístico mantuvieron desde que Gustavo era niño.

“Un día me invitó en el equipo que jugaba en Toluca, un equipo que se llamaba creo Naranja Mecánica, a verlo jugar contra el América en Coapa. Y fui, y a los 15 minutos lo expulsaron, y nunca más fui”, relató.

Los inicios profesionales de Matosas Paidón también fueron seguidos de lejos por el padre, quien dirigiendo al Monterrey vio partir a Gustavo (con 17 años de edad) y su hermano mayor Andrés a Sudamérica, donde el primero fue fichado en Peñarol.

“Él ha tenido una gran cualidad que siempre lo ha sacado adelante: una es la confianza en sí mismo y la otra es la gran determinación”, aseguró Roberto.

“Tal vez técnicamente fue un jugador promedio pero en cuanto a su espíritu de lucha fue un jugador excepcional”.

HINCHA DEL AFICIONADO JAROCHO

Matosas Postiglione dirigió sólo seis meses a los Tiburones de principios de los años noventa, pero permaneció en la ciudad y formó otra familia.

“Soy aficionado al hincha jarocho por la manera como ellos se entregan. Para mí representó mucho Veracruz como ciudad, no tanto como equipo”, expresó.

Por ello le desea suerte a su hijo, quien tampoco estuvo con él en Veracruz, pues en esa época el DT azulcrema jugaba en Málaga.

Pocas veces el fútbol los ha unido. Una fue cuando Gustavo dirigía al Querétaro en 2011 y peleaba por no descender, para lo que requirió la ayuda del padre especializado en temas de neurolingüística y manejo del estrés.

“No es esto algo en lo que pone mucha atención, o si la pone la pone con herramientas distintas a las que yo poseo”, agregó. “Pero me hacía ir cada 15 días”.

Otra lo fue en diciembre pasado en que recibieron un homenaje porque ambos ganaron la Copa Libertadores con Peñarol: Roberto en 1960 y 1961, y Gustavo en 1987.

Pero reunión no habrá ahora en Veracruz, desde donde el padre ve un América reconfigurado por la mano de su hijo, necesitado aún de priorizar los resultados sobre el funcionamiento, según considera.

“Estuvimos cercanos toda la vida”, añadió. “Pero al entrenador no hay que molestarlo”.

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