Las letras del fútbol de luto; falleció Galeano

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de "El fútbol a sol y sombra", una de las obras más célebres de la literatura del balompié, falleció este lunes a los 74 años en Montevideo.
El escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de "El fútbol a sol y sombra", una de las obras más célebres de la literatura del balompié, falleció este lunes a los 74 años en Montevideo.
 El escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de "El fútbol a sol y sombra", una de las obras más célebres de la literatura del balompié, falleció este lunes a los 74 años en Montevideo.
Montevideo, Uruguay -
  • El uruguayo admiraba a Diego Armando Maradona
  • En el documental 'La Vida Según Galeano' hay una sección dedicada a las 'Futbolerías'

La literatura y el fútbol, dos mundos "completamente antagónicos", sufrieron una dolorosa pérdida con el fallecimiento de Eduardo Galeano, uno de los escritores más reconocidos de Latinoamérica a nivel mundial.

El autor de numerosos libros y artículos periodísticos, falleció víctima de cáncer de pulmón, el cual padeció durante varios años, incluso en 2007 superó una operación debido al tratamiento del mismo.

Escribió el célebre libro "Fútbol a Sol y Sombra", lectura obligada para cualquiera en el mundo del balompié, además de otros textos como "Su Majestad el Fútbol" y "El Ídolo", entre otros dedicados al deporte más popular del mundo y en los cuales dejó ver su esencia romántica.

"El fútbol es la única religión que no tiene ateos"; "La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí"; "La camiseta, la segunda piel, nos hace sufrir más de lo que nos hace gozar pero así son las cosas del querer", fueron entre otras, las frases célebres del sudamericano.

Junto a Mario Benedetti, compartió su pasión por el Nacional de Montevideo, aunque Galeano, nunca negó que festejaba cualquier jugada de otro mundo, fuera del equipo o nación que fuera, razón por la que se describía a sí mismo como "un mendigo del fútbol".

Constantemente invitado a conferencias en donde la literatura y el fútbol se daban la mano por un momento para escuchar las historias, el uruguayo hacía alusión al "hincha", los estadios y también a jugadores, en los que destaca a Messi o Maradona, a quien admiraba tanto por su habilidad como por el parecido que su vida tiene respecto a cualquier persona que no es jugador de fútbol.

"Autor de los dos goles más contradictorios de la historia del fútbol (Maradona), apenas cinco minutos separaban el gol del ladrón, el de la mano de Dios, y el gol del malabarista, del prodigioso que con razón se dice que ha de haber sido el gol más hermoso cometido en el campeonato mundial.

"Se convirtió en una especie de Dios sucio, el más humano de los dioses, eso explica la veneración universal que él conquistó más que ningún otro jugador. Un Dios sucio, que se nos parece: mujeriego, parlanchín, borrachín, tragón, irresponsable, mentiroso, fanfarrón, pero los dioses por muy humanos que sean no se jubilan. Y a la hora del adiós a las canchas, Maradona no pudo volver a la anónima multitud de la que venía, la exitoína, es una droga mucho más devastadora que la cocaína aunque no la delatan los análisis de sangre y de orina".

El fútbol "es algo tan importante que no se puede charlar sólo unos minutos sobre él, sino que hay que dedicarle horas y horas", sentenció en una ocasión en Madrid ante la petición de unas rápidas declaraciones en los momentos previos a una lectura pública de su obra "Bocas del tiempo". Uruguay disputaba la fase de clasificación para el Mundial de Alemania 2006 y su opinión era lo suficientemente relevante como para pedírsela en un acto literario. Pero él hizo saber a la periodista que, además de estar contrariado por otro motivo, el fundamental para rechazar esa charla era que la relevancia del balompié en su vida era tal como para dedicarle apenas minutos.

"Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades, hay un estrépito tremendo. Yo quise ser jugador de fútbol como todos los niños uruguayos", es el comienzo de su volumen "El fútbol a sol y sombra" (1995).

Galeano perteneció a una familia de clase alta, católica y de ascendencia europea, sin embargo, su pensamiento y reflexión fue completamente de izquierda motivo por el cual, el también periodista fue encarcelado y exiliado de su país; su libro "Las Venas Abiertas de América Latina" fue censurado por las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile.

La crítica social, política y su alto nivel cultural, no impidió que el uruguayo se identificara con un mundo que muchas veces parece exento del de las letras, el fútbol.

Eduardo Galeano, "jugador de fútbol sólo mientras dormía" abandonó este mundo el 13 de abril de 2015, y nos dejó con "con esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al fin del partido".

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