Partirá el Temo con todo y su folclor

El de la 'Cuautemiña', el malhablado, un '10' como pocos en la historia del balompié mexicano. El actor, el americanista de cepa, el mundialista a quien le prendían veladoras...
Partirá el Temo con todo y su folclor
Ciudad de México -

El de la "Cuautemiña", el malhablado, un "10" como pocos en la historia del balompié mexicano. El actor, el americanista de cepa, el mundialista a quien le prendían veladoras...

Ese es el Cuauhtémoc Blanco que esta semana dejará el fútbol con todo un folclor que difícilmente será tan rico en la política, una repentina vocación que al menos en los próximos meses le brindará la adrenalina por la que tanto se resistió al retiro de las canchas.

El silbatazo final del Puebla vs. Chivas en la Final de Copa MX será también el último de su carrera, en la cual coleccionó anécdotas y polémicas, fiel al estilo Tepito, el barrio con el que siempre se le relaciona, si bien su cuadrante natural era Tlatilco.

"Un día en el Metro –él se bajaba en Hidalgo-, agarrábamos el Metro con él y Germán (Villa). Un día yo traía pants, no traía bóxers y Cuauhtémoc me bajó los pants. No sabes, me puse loco, loco, loco. Se burlaban, me tuve que bajar porque qué pena", recordó Isaac Terrazas, uno de los amigos de Blanco desde la adolescencia en que soñaban ser futbolistas.

Los números dirán que Blanco jugó 22 años y medio a nivel profesional, con 399 partidos en México, donde marcó 147 goles enfundado en 5 camisetas distintas en Primera División: América, Necaxa, Veracruz, Santos y Puebla, entre incursiones por España, Estados Unidos y la Liga de Ascenso.

Pero en la memoria quedará sobre todo el título como seleccionado en la Copa Confederaciones de 1999, el campeonato con las Águilas del Clausura 2005, el gol que le marcó a Bélgica en Francia 1998 o la manera como rescató al Tri en la Eliminatoria hacia Sudáfrica 2010, donde la afición lo convirtió en casi un "Santo".

"San Cuauh talentoso de jugadas divinas, llévanos al Mundial con una Cuauhtemiña", decían las veladoras en su honor.

Amigo de la actriz Carmen Salinas, con quien participó en la telenovela "El Triunfo del Amor", del actor Jesús Ochoa; dueño de un restaurante de mariscos en la Colonia Roma y padre de dos hijos, Cuauhtémoc también dejará un legado polémico con Ricardo La Volpe, quien no lo llevó a Alemania 2006 y al que antes le había festejado un gol acostándose justo enfrente del área técnica del argentino.

El festejo donde se convierte en perro que orina el poste de Félix Fernández también pasó a la historia de su folclor, así como el puñetazo que desde una ventana del vestidor le propinó al periodista David Faitelson, de quien se sentía atacado de manera frecuente.

De todo hay en un legado que inició gracias a que el visor de talentos Ángel "Coca" González lo descubrió a principios de los noventa en los campos aledaños a la Delegación Cuauhtémoc durante un torneo distrital.

"Cuauhtémoc disfruta lo que hace. Cuauhtémoc Blanco no tiene miedo, todo lo que hace lo hace con esa adrenalina", relató González.

"No es de los tímidos hablando deportivamente, a él le gusta divertirse y el fútbol siempre lo tomó con diversión pero con seriedad".

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