1975-1985: Rayados opacado por Tigres

Además de problemas de descenso, Rayados sufrió golpes en su orgullo, ya que en esta década, Tigres opacó a La Pandilla ganando título de Copa y dos de Liga en las Temporadas 1977-78 y 1981-82.
Además de problemas de descenso, Rayados sufrió golpes en su orgullo, ya que en esta década, Tigres opacó a La Pandilla ganando título de Copa y dos de Liga en las Temporadas 1977-78 y 1981-82.
 Además de problemas de descenso, Rayados sufrió golpes en su orgullo, ya que en esta década, Tigres opacó a La Pandilla ganando título de Copa y dos de Liga en las Temporadas 1977-78 y 1981-82.
Monterrey, Nuevo León -
  • Época de grandeza terminó en este década y Rayados estuvo cerca del descenso
  • Directiva apuesta a jóvenes quienes cambiarían la historia más tarde

Así como el Monterrey tuvo contacto con la élite del fútbol mexicano, durante su cuarta década de existencia, el club cayó en un bache del cual salieron airosos con el surgimiento de sangre nueva, no sin antes ser opacado por Tigres.

Al término de la época de grandeza vivida con Ignacio Jáuregui como entrenador y Alberto Santos en la presidencia, Rayados de a poco fue perdiendo protagonismo hasta estar cerca del descenso a Segunda División.

Justo en ese momento, Tigres robaron la jerarquía a La Pandilla al alcanzar los primeros Campeonatos en la ciudad, primero al levantar la Copa en 1975, y después obteniendo la Liga en 1977-1978, sueño que nunca cristalizaron los albiazules.

De pronto comenzaron a llegar los cambios de entrenadores haciendo un desfile durante el comienzo de los años 80, presagio de que sería una de las etapas más dramáticas en la historia de los del Cerro de La Silla.

No sin antes, el Monterrey dejó el Estadio Universitario por falta de arreglo con la UANL y volvió a su casa de siempre tras siete años de ausencia, el Estadio Tecnológico, dando inicio a la Temporada 1980-1981; por si fuera poco, su archirrival de nueva cuenta se coronaría, en la Temporada 1981-82.

El instante de mayor angustia se vivió en la última jornada de la campaña 1982-1983, cuando el Monterrey peleó su permanencia ante el Zacatepec, duelo de infarto ya que un penal al minuto 89' convertido por Enrique Hugo Esquivel llenó de alegría a la afición que vio el fantasma de la Segunda División amenazando con llevarse su equipo.

En 1984, Francisco Avilán fue designado como técnico y lo primero que hizo fue darle continuidad a las bases dejadas por Roberto Matosas, surgiendo jóvenes que a la postre fueron leyendas: Francisco Javier Cruz, Missael Espinoza, Héctor Becerra, entre otros, quienes fueron respaldados con las contrataciones de Mario de Mota Souza "Bahía", Reynaldo Güeldini, Vilson Tadei.

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