Primera casa rayada, entre basura y abandono

El primer hogar del Monterrey fue el Parque de Beisbol Cuauhtémoc y Famosa, lugar que ahora luce en abandono y repleto de basura.
Primera casa rayada, entre basura y abandono
Monterrey, Nuevo León -
  • En su primer año de vida, el Monterrey tuvo como sede un parque de beisbol
  • Actualmente, sólo una parte del predio es utilizado como estacionamiento 

En sus inicios como institución, el Monterrey no solamente tardó en arraigarse en el gusto de la sociedad, también tuvo que jugar improvisadamente en un escenario no muy habitual para la práctica del fútbol.

Durante 1945, la capital regiomontana se encontraba en crecimiento y al no contar con un recinto apropiado para el balompié, Rayados utilizó el desaparecido Parque de Beisbol Cuauhtémoc y Famosa como primer escenario, debutando ahí profesionalmente.

En aquel entonces, el hogar de los Industriales, ahora Sultanes, recibió a La Pandilla en un inmueble "romántico y especial" como lo describen quienes lo conocieron, debido al aroma tradicional que se respiraba en sus gradas. 

"Se entraba por Calzada Victoria, te estacionabas ahí, todo estaba vacío. (Estaba ubicado) en el barrio del 'pozo'. (Era) muy bonito, muy acogedor, estabas muy cerca de los jugadores, te dabas cuenta de lo que pasaba, un pleito entre ellos, un regaño del mánager, muy cerca todo del aficionado. A parte, el aficionado se metía mucho al juego", comentó José Maiz García, Presidente de Sultanes.

El coso ubicado en la esquina de Calzada Victoria y Cuauhtémoc tenía capacidad para casi 10 mil espectadores, pero en los duelos de fútbol no se completaba ni el millar de asistentes. En el Parque Cuauhtémoc, donde las porterías estaban ubicadas por primera base y jardín central, solamente fue sede de los del Cerro de La Silla por un año, ya que al término de la campaña, el equipo desapareció.

HOY, ENTRE BASURA Y ABANDONO

El tiempo hizo que el vetusto recinto de madera dejara de ser útil y para el término de 1977, los Sultanes empacaron sus cosas con lo cual también se marcó el fin de la existencia de la edificación.

Actualmente, sólo una parte del lote es utilizado como estacionamiento de una cadena comercial, en el resto del desaparecido parque hay una vivienda prestada a una mujer, que es quien cuida el lugar; también hay mucha hierba, significado de que el dueño tiene mucho sin ponerle atención a la zona.

A las afueras de donde era el histórico recinto las condiciones son deplorables, las paredes están rayadas, las banquetas están llenas de basura, destacando que n lo alto de las paredes se encuentran una bandera de Tigres ya deshilachada.

“Antes estaba bien bonita toda la zona, había mucha vida, era un ambiente netamente familiar, nada que ver con lo que es ahora”, lamentó Leticia Guzmán Hernández, empresaria y vecina de la zona.

 

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