Cardozo, un león enjaulado en el área técnica

El Director Técnico del Toluca, como león enjaulado, no se inmuta al momento de proyectar su sentimientos de enojo, frustración y coraje cuando se dirigir se trata, y hoy ante el América no fue la...
  • El técnico paraguayo reclamó a Roberto García Orozco su trabajo esta tarde
  • Lució desesperado por las constantes fallas frente a la portería rival

La sonrisa a José Saturnino Cardozo dura poco cuando está en el área técnica.

El Director Técnico del Toluca, como león enjaulado, no se inmuta al momento de proyectar su sentimientos de enojo, frustración y coraje cuando se dirigir se trata, y hoy ante el América no fue la excepción.

Al minuto Fernando Uribe le hizo pasar su primer coraje al guaraní, luego de fallar una jugada clara de gol y Moisés Muñoz le repitió la dosis, tras atacarle un disparo dentro del área a Carlos Esquivel.

El primer tanto del América, obra de Darwin Quintero, le cayó como cubeta da de agua fría al estratega, que hasta ese momento parecía tranquilo, pues su equipo había controlado y dominado el juego.

En el segundo gol de los visitantes comenzaron los reclamos contra el silbante, Roberto García Orozco, ya que Cardozo pedía una falta previa sobre el contención Antonio Ríos en la media cancha.

El paraguayo fue presa de la desesperación por que su equipo no se encontraba en la cancha y de la molestia por el arbitraje. Y no fue hasta que al minuto 73, cuando Enrique Triverio descontó para los locales, que el rostro le cambió al estratega escarlata.

Con el empate, obra del mismo Triverio, el optimismo volvió y José Saturnino lo hizo evidente en la manera de festejar.

Sin embargo, minutos después, Darío Benedetto se encargó de enfriar el ánimo del técnico de los Diablos Rojos, que vio caer su portería por tercera ocasión en la tarde. Resignado, sólo movió la cabeza en señal de desaprobación por el descuido de la defensa.

Un pénalti a favor en los minutos finales le regresó la ilusión de por lo menos llevarse un punto, pero otra vez Uribe falló, lo que ocasionó que Cardozo se sentará en su banca y moviera los brazos, como si se estuviera dando por perdido.

García Orozco dio por concluido el juego y el paraguayo no aguantó las ganas de ir a reclamarle. Cruzó casi toda la cancha para hablar con el silbante, quien en varias ocasiones le advirtió que estaba hablando de más con señas manuales.

Después de varios minutos, se dio por vencido y se dirigió al vestidor visiblemente molesto y con una segunda derrota consecutiva dolorosa.

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