Matías Almeyda, de pasiones y esencias

Se cumplen dos meses desde que Matías Almeyda pisó suelo mexicano con el fin de hacerse cargo del Guadalajara.
La otra cara de Matías Almeyda
Guadalajara, Jalisco -
  • Habló sobre las debilidades del futbolista como ser humano
  • Revela sus otras pasiones fuera de las canchas

Se cumplen dos meses desde que Matías Almeyda pisó suelo mexicano para hacerse cargo del Guadalajara. El técnico, quien ya logró un título con el Rebaño, pero que tiene un panorama sumamente complicado para avanzar a la Liguilla, se sinceró con Mediotiempo, al mostrar su lado humano, auténtico y ajeno a las canchas. Habló de su otra gran pasión, el boxeo, y sus bases como ser humano.

-¿Cómo nació tu pasión por el boxeo?-

“De chico me gustaba, veía mucho boxeo, lo veía con mi padre y mi abuelo, aparte del balón me habían regalado un par de guantes. Después de cada comida en casa se juntaban los tíos más grandes, mi abuelo, y me hacían boxear contra ellos… me empezó a gustar, pero en sí, el deporte es raro porque es violento, pero como entrenamiento me gusta mucho”.

- ¿A qué boxeadores admiraste?-

“Admiré a muchos como deportistas: Carlos Monzón (boxeador argentino), Mohamed Alí fue de los más grandes y después me gustó mucho (Mike) Tyson, hubo muchos mexicanos como (JC) Chávez, creo que él fue el que más trayectoria tuvo. Siempre en el boxeo hay mexicanos que son fuertes y duros, no los bajan así nomás, van al frente y tienen un amor propio importante”.

-¿Los ídolos tanto en el fútbol como en el boxeo ya no son como antes?-

“Ha ido cambiando todo, pero lo que no tiene que cambiar es la esencia del ser humano, porque hay gente que tiene muchísimo dinero y puede seguir haciendo la misma vida que tuvo siempre. El error es cuando uno se olvida de mirar para atrás para ver de dónde venimos, para dar fuerza, mirar adelante y seguir; cuando venimos de atrás de alguna manera, y por llegar, el dinero cambia a la gente, ahí está el error.

“Se ha provocado mucho en el fútbol porque hay muchísimos intereses entre el jugador y quién lo rodea, y nunca sabemos si es bueno o malo, el jugador es noble, duro, solidario porque detrás de todos nosotros están las familias y el jugador comparte muchas cosas con ellos.

“El problema del jugador es quién lo rodea, muchas veces son familiares, aquellos que se llaman ‘mejores amigos’, aquellos representantes que tienen un interés y el jugador que no escucha. Ahí se dan los cambios de esta sociedad actual”.

-¿Ese es el problema más grande que actualmente atraviesa el atleta profesional?-

“En el entorno de un boxeador y de un jugador gira mucho dinero y los buenos aconsejan poco, los malos siempre aconsejan el camino que no se debe tomar y lo hablo con conocimiento de causa porque lo he vivido en carne propia, y la mayor parte de compañeros que tuve les ha pasado lo mismo. Muchas veces nosotros le hablamos al jugador desde un lugar muy profundo del corazón de todo lo que vivimos y es lo que vivirán ellos porque todo se repite: el fútbol está inventado, se juega con la misma pelota, no va a cambiar, pero sí pueden cambiar con los consejos sabios que ellos tomen para que estén más despiertos”.

-¿Matías Almeyda estuvo cerca de perder su esencia?-

“Casi todos hemos perdido la esencia para adentro, afuera podemos demostrar una cosa, pero para adentro sabemos que estamos haciendo algo mal. He tenido la suerte de estar rodeado de buenas personas, como mis padres, que no les interesaba que yo fuera jugador de fútbol. Si bien me han apoyado, nunca me vieron como una máquina de generar dinero y la base está bien armada; después están las equivocaciones de uno, me he equivocado en muchas partes de mi vida y de ellas he querido aprender para no repetirlas”.

En la siguiente entrega de esta charla, Matías Almeyda habla sobre sus cimientos como Director Técnico, y aquello que le seduce y motiva para quedarse a dirigir en Chivas por mucho tiempo, algo ajeno al trabajo dentro de la cancha.

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