¿Y la fiesta en el Azul?

Es raro caminar por las calles de la Colonia Nochebuena previo a un Clásico Joven y no ver un mar de gente moviéndose para buscar su lugar de acceso al estadio. Pero hoy previo al Cruz...
Es raro caminar por las calles de la Colonia Nochebuena previo a un Clásico Joven y no ver un mar de gente moviéndose para buscar su lugar de acceso al estadio. Pero hoy previo al Cruz Azul-América el congestionamiento no fue desquiciado.
 Es raro caminar por las calles de la Colonia Nochebuena previo a un Clásico Joven y no ver un mar de gente moviéndose para buscar su lugar de acceso al estadio. Pero hoy previo al Cruz Azul-América el congestionamiento no fue desquiciado.  (Foto: Agustín Cuevas)
Esrtadio Azul -
  • Los revendedores se hicieron de un 40 por ciento del boletaje
  • La afición no abarrotó las calles y el estadio en el clásico joven

Es raro caminar por las calles de la Colonia Nochebuena previo a un Clásico Joven y no ver un mar de gente moviéndose para buscar su lugar de acceso al estadio. Pero hoy previo al Cruz Azul-América el congestionamiento no fue desquiciado. El Estadio aunque poco a poco fue llenándose, se mostrada un tanto desolado para la fiesta que suele ser la del clásico joven. Y es que la afición celeste aunque se encuentra esperanzada en que por fin vencerán a las Águilas no confía en demasía y por ello prefiere no gastarse su dinero en las entradas. Y es que ir a ver al Cruz Azul cuando enfrenta al América en su casa, es más que una proeza, pues los boletos se ponen a la venta primero para los abonados y dos días más tarde para el público en general por la vía de ticket master; sin embargo, pronto se acaban pues quién sabe cómo lo revendedores logran quedarse con la mayoría de ellos. Entonces  los revendedores como siempre hacen de las suyas y ponen los boletos a aLtos precios, algunas entradas alcanzaron hasta los 800 pesos, tanto que llevar a la familia es como un gran lujo en medio de una crisis. En los puestos ni se diga, la escases de clientes es clara, la falta de aficionados hace que las trotas sean apiladas sin que nadie pretenda devorarlas. Pese a que la rivalidad se deja sentir entre los aficionados celestes y americanistas que pelean en el estadio porque su grito sea el más potente, el color de las gradas azules es persistente; está vez muchos prefirieron ver el juego desde la comodidad de su casa.

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