Un popurrí universitario acompaña el ataque felino

Cantos, aplausos, silbatinas, gritos, sonidos que al unísono se convierten en melodías pegajosas que entran en sintonía al celebrar cada aproximación del conjunto de los Pumas de la UNAM a la...
Cantos, aplausos, silbatinas, gritos, sonidos que al unísono se convierten en melodías pegajosas que entran en sintonía al celebrar cada aproximación del conjunto de los Pumas de la UNAM a la portería de los Tecos.
 Cantos, aplausos, silbatinas, gritos, sonidos que al unísono se convierten en melodías pegajosas que entran en sintonía al celebrar cada aproximación del conjunto de los Pumas de la UNAM a la portería de los Tecos.  (Foto: Notimex)
Estadio Olímpico Universitario -
  • Los Goyas no dejan de oirse en el estadio

Cantos, aplausos, silbatinas, gritos, sonidos que al unísono se convierten en melodías pegajosas que entran en sintonía al celebrar cada aproximación del conjunto de los Pumas de la UNAM a la portería de los Tecos de la UAG resguardada por Jesús Corona. El popurrí comenzó muy temprano, Antes de las 17:00 horas, el Himno Universitario fue entonado con emoción como si el equipo auriazul y los fieles aficionados felinos hicieran con él un conjuro poderoso sobre la cancha del Estadio Olímpico Universitario en el cual llevarían a cabo un duelo a muerte. Después llegó la estrofa “Goya, Goya...”, y el estadió se estremeció al rematar con el grito ensordecedor “Universidad! Pumas comenzó a sentirse cómodo, tocó la cancha y le quitó el balón a los emplumados que poco interés mostraban por dar el golpe letal. Ante la entrega de jugadores como Pablo Barrera, Jehu Chiapas y Martín Bravo, llegó la tercera pieza de la tarde “!Dale Azul y Oro!”. Los aplausos para los valientes, las rechiflas el visitante y las recordatorias familiares para el árbitro Mauricio Morales, quien se ganó la enemistad de los cientos que conforman el aficionado número 12. ¡Pumas Gol!, acompañaba el movimiento del conjunto del Pedregal al ejecutar un corner o un tiro de castigo. Más aplausos, el rugido del puma en cautiverio que aparece a placer de la cabina de sonido local. Para cerrar, otra ¡Goya!, las instrucciones del Ricardo Ferretti, vecino en la zona técnica del “Piojo” Herrera, el silbatazo final del árbitro y la silbatina de los presentes cierran el popurrí universitario.

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