El autobús de La Franja fue ovacionado a su llegada

'No vamos a ir, vamos directo al hotel', fueron las palabras vía telefónica de un triste José Luis Sánchez Solá, después de ser informado a mitad de la autopista México-Puebla, que la avenida...
'No vamos a ir, vamos directo al hotel', fueron las palabras vía telefónica de un triste José Luis Sánchez Solá, después de ser informado a mitad de la autopista México-Puebla, que la avenida Juárez estaba copada de poblanos coreando al Puebla.
 'No vamos a ir, vamos directo al hotel', fueron las palabras vía telefónica de un triste José Luis Sánchez Solá, después de ser informado a mitad de la autopista México-Puebla, que la avenida Juárez estaba copada de poblanos coreando al Puebla.  (Foto: Bruno Valencia)
Puebla, Puebla -
  • La barra el Klan ovacionó a sus ídolos

“No vamos a ir, vamos directo al hotel”, fueron las palabras vía telefónica de un triste José Luis Sánchez Solá, después de ser informado a mitad de la autopista México-Puebla, que la avenida Juárez estaba copada de poblanos coreando el nombre del equipo, a pesar de la eliminación. Cuando alrededor de las once de la noche, el autobús ingresó a la avenida Hermanos Serdán, decenas de automóviles que se encontraban esperándolos, comenzaron a unirse en caravana, tocaban el claxon, sus ocupantes se bajaban en los semáforos para aplaudirles a la distancia y continuar su trayecto. Cuando en la entrada del distribuidor Juárez Serdán, el autobús tenía que tomar la parte de abajo para llegar directo al hotel, dudó, frenó y decidió ir por la parte de arriba, para desviarse y pasar por el lugar donde los esperaban cientos de aficionados desde las siete de la noche que terminó el partido para reconocerles su esfuerzo. Ahí también estaba el autobús de la barra de la esquina “El Klan”, que viajó desde la ciudad de México y con banderas desde arriba del vehículo entonaban cánticos por La Franja. Sólo fueron unos segundos, la tristeza en los jugadores continuaba, pero a través de los grandes ventanales del autobús también se vieron esbozos de sonrisa por la euforia que despertaron. El autobús continuó su camino al hotel. Allá también los esperaba otro grupo de aficionados que saben que el Puebla de este torneo rompió cadenas que juntas, sumaban casi 52 años.

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