CU, el territorio felino de las batallas heroicas

Las gestas heroicas que los guerreros universitarios lograron en los últimos minutos de las dos batallas en casa los llevaron a disputar la Final, a estar en dicha instancia con el anhelo y la...
Las gestas heroicas que los guerreros universitarios lograron en los últimos minutos de las dos batallas en casa los llevaron a disputar la Final, a estar en dicha instancia con el anhelo y la ilusión de un nuevo campeonato para la institución.
 Las gestas heroicas que los guerreros universitarios lograron en los últimos minutos de las dos batallas en casa los llevaron a disputar la Final, a estar en dicha instancia con el anhelo y la ilusión de un nuevo campeonato para la institución.  (Foto: Agustín Cuevas)
Estadio Olímpico Universitario -
  • La lluvia tampoco quiso estar ausente en la ida de la Gran Final

Las gestas heroicas que los guerreros universitarios lograron en los últimos minutos de las dos batallas en casa los llevaron a disputar la Final, a estar en dicha instancia con el anhelo y la ilusión de un nuevo campeonato para la institución y para los suyos. Los seguidores universitarios tienen como pocos el estoicismo para apoyar en las buenas y en las malas, para caer de cara al sol, para ganar y explotar en júbilo, para lanzar el grito de batalla que es el Goya y para entonar el melancólico ¡Cómo no te voy a querer!, al final de los encuentros, el que le pone chinita la piel a los aficionados universitarios.. Aunque anunciaron que las puertas del Estadio Olímpico abrirían a las 17:00 horas, la puntualidad mexicana tampoco quiso perderse la Final y fue hasta casi cuarenta minutos después cuando el inmueble de Ciudad Universitaria comenzó a dar cabida a los amantes del balompié. Y es que desde cuatro horas antes del pitido inicial, programado para las 21:05 horas las porras felinas ya aguardaban con recelo en las áreas aledañas, otros ya haciendo interminables filas, todos enérgicamente dispuestos a poblar la casa que les pertenece, a defender su territorio en el que hoy habría un rival que ha sido ganador en los últimos años. De pronto, la lluvia tampoco quiso estar ausente en la ida de la Gran Final y desde las 19:00 horas comenzó a caer, en gran cantidad e intensidad, pero ni así los seguidores de los Pumas se movieron, al contrario, el agua fue un pretexto para bailar y para gritar, para emitir los Goyas, para pedir otra cerveza, para encender un cigarro, para abrazar a sus camaradas o a su pareja, la lluvia fue otro pretexto para disfrutar el que su equipo esté entre los dos mejores. El lleno estaba garantizado y así sucedió, el ambiente inmejorable también, la gente al borde de la explosión, la cancha mojada pero espléndida, el Estadio Olímpico Universitario de noche, iluminado por sus cuatro torres, todo listo para el inicio de la batalla Final, todo listo para que la fiesta universitaria continúe.

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