El Estadio Hidalgo ya despertó

El Estadio Hidalgo despertó temprano. Ya era hora de hacerlo, la Gran Final estaba por venir. El partido entre Pachuca y Pumas generó gran expectación; por ello cuatro horas antes de que iniciara...
 El Estadio Hidalgo despertó temprano. Ya era hora de hacerlo, la Gran Final estaba por venir. El partido entre Pachuca y Pumas generó gran expectación; por ello cuatro horas antes de que iniciara el juego de la Final se prepararon.  (Foto: Agustín Cuevas)
  • Cuatro horas antes del juego ya había actividad en el inmueble
  • Hasta el momento la reventa brilla por su ausencia

El Estadio Hidalgo despertó temprano. Ya era hora de hacerlo, la Gran Final estaba por venir. El partido entre Pachuca y Pumas generó gran expectación; por ello cuatro horas antes de que iniciara el juego de la Final cientos de personas se prepararon para darle la bienvenida a los seguidores de ambas escuadras. La policía del estado y privada, comenzó a organizarse para salvaguardar la integridad de los asistentes, y a pesar de que las puertas no estaba abiertas para la afición, comenzaron a acordonar la zona donde por la noche estarán los seguidores de los Pumas, y así evitar algún tipo de contacto que genere violencia entre los seguidores de ambos cuadros. En el centro de vigilancia, que es operado por cuatro elementos del club, uno de seguridad pública y uno de la Federación Mexicana de Futbol, se probaron las cámaras de televisión y se verificaron los espacios que están cubren. Los insumos también comenzaron a llegar al Hidalgo, los sacos de hielo, las cajas de papas, las cervezas y los refrescos eran estibados en rincones para después ser esparcidos por el estadio. Pero no sólo la seguridad, los anunciantes y los encargados de los insumos estaba listos para darle la bienvenida a la Final del Futbol mexicano; también los vendedores de playeras, banderas, los que colocan escudos en los carros y hasta aquellos que ya tienen los últimos uniformes de Miguel Calero estaban colocados a las afueras del inmueble y en las avenidas principales que llevan al Huracán. Los que brillaron por su ausencia, hasta el momento, fueron los revendedores, el típico “tienes o te faltan” no ha aparecido en el Hidalgo, y es que hasta cierto punto los altos precios de los boletos en taquilla, costaron 600 y 800 pesos, impiden que se vendan los boletos en reventa; pues los revendedores acostumbrados a darlos, por lo menos al doble del precio, difícilmente encontrarían comprador. En el partido de Ida, en Ciudad Universitaria, los boletos en reventa llegaron a costar hasta mil 200 pesos.

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