Tambores para el &#039Conejo&#039 Pérez

Si fue calurosa la bienvenida de la afición cementera para Óscar el "Conejo" Pérez, la despedida fue mucho mejor.
Óscar Pérez salió del Estadio Azul entre aplausos, como un héroe. Le robó a la afición celeste la oportunidad de concretar un triunfo, pues se comportó a la altura y tuvo buenas actuaciones, como en los viejos tiempos cuando era cementero.
 Óscar Pérez salió del Estadio Azul entre aplausos, como un héroe. Le robó a la afición celeste la oportunidad de concretar un triunfo, pues se comportó a la altura y tuvo buenas actuaciones, como en los viejos tiempos cuando era cementero.  (Foto: Notimex)
Estadio Azul -
  • Se quedó en la cancha saludando a sus amigos

Si fue calurosa la bienvenida de la afición cementera para Óscar el “Conejo” Pérez, la despedida fue mucho mejor. Cuando terminó el encuentro entre Cruz Azul y Jaguares, El “Conejo”, ex portero de La Máquina, se quedó cerca de 10 minutos en la cancha de juego saludando a los utileros, fotógrafos, amigos de los medios de comunicación y cuanta persona se le atravesaba al hoy guardameta de Jaguares. De pronto, el jugador corrió hacia la cabecera en la que se encuentran las porras celestes y fue entonces cuando comenzaron a sonar los tambores, el olé olé y cuanta porra se le atravesó a los seguidores que siguen mostrando su cariño ferviente a quien fuera el último símbolo celeste. Pérez se dejó querer, alzó las manos, aplaudió a sus amigos y se quitó los guantes. Pérez dudó un momento, no supo si lanzar uno por uno, el par o hacer alguna trivia. Al final, se trepó a la reja y le cedió los guantes a un aficionado que le quedó cerquita, sólo tuvo que estirar el brazo y ¡listo!, el barullo creció todavía más. Un dulce hasta pronto y una promesa de volver en el momento del retiro, fue lo que acompañó al “Conejo” al vestidor de los visitantes.

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