Oswaldo Sánchez, el enemigo más esperado

Dentro del rango de enemistades para la afición del Atlas, Oswaldo Javier Sánchez Ibarra, portero del Santos, está a la misma altura que las Chivas.
Fernando Arce, mediocampista de Santos Laguna, hizo su balance final del duelo de esta noche ante Atlas. Reconoce que la derrota no estaba entre sus planes, pero errores propios marcaron el rumbo del encuentro.
 Fernando Arce, mediocampista de Santos Laguna, hizo su balance final del duelo de esta noche ante Atlas. Reconoce que la derrota no estaba entre sus planes, pero errores propios marcaron el rumbo del encuentro.  (Foto: Notimex)
Estadio Jalisco, Guadalajara, México -
  • No le perdonan su paso por el Rebaño

Dentro del rango de enemistades para la afición del Atlas, Oswaldo Javier Sánchez Ibarra, portero del Santos, está a la misma altura que las Chivas.

La afición del Atlas se vuelca contra el calendario para ver en qué fecha vendrá el Santos y preparan cánticos y se motivan, y quieren a toda costa hacer sentir incómodo al portero visitante.

Desde el calentamiento la gente, no sólo la Barra 51, se empezó a meter contra el arquero oriundo de la colonia Josefa Ortiz de Domínguez, pues hay una historia de amor y odio que los rojinegros no pueden olvidar y por como pasa el tiempo no podrán dejarlo atrás.

A principios de los años 90 Oswaldo comenzó su carrera como profesional vistiendo los colores de los atlistas; fueron buenos años de Sánchez bajo el arco atlista, se comportó a la altura e hizo cosas muy buenas, y en esos años en alguna oportunidad se llegó a una Liguilla, pero nada del otro mundo.

Sánchez del Atlas fue vendido al América, donde no brilló mucho y pasó a las Chivas y ese paso fue imperdonable para los de La Academia.

Desde el primer partido con el Rebaño, Oswaldo demostró un gran amor por los colores y eso dolió para los de La Academia, pero el amor se acabó cuando Chivas ganaba Clásicos y Oswaldo festejaba, como si nunca hubiera pisado Colomos o CECAF.

Hay una anécdota que después de haber ganado un partido al Atlas, Sánchez se burló de la Barra rojinegra y a los días lo increparon sobre el festejo en una plaza muy conocida de la ciudad, que está entre las avenidas Lázaro Cárdenas y Vallarta.

El odio es mayúsculo contra el portero, y cuando salió de Chivas no lo perdonaron, de hecho se le denomina como “el traidor número uno del Atlas” y la gente del Atlas disfruta haciéndole canciones al portero, quien es querido por millones de personas, pero en el Jalisco, cuando juega el Atlas, no le perdonan su paso por el Rebaño.

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