Amor y odio de hermanos

Se llaman Pepe y Daniel, por sus venas corre la misma sangre, la sangre de la familia Anzarut, pero sus corazones son distintos, pues Pepe le profesa amor al América y Daniel al Cruz Azul. Son...
Se llaman Pepe y Daniel, por sus venas corre la misma sangre, la sangre de la familia Anzarut, pero sus corazones son distintos, pues Pepe le profesa amor al América y Daniel al Cruz Azul. Son hermanos y comparten la pasión por el futbol.
 Se llaman Pepe y Daniel, por sus venas corre la misma sangre, la sangre de la familia Anzarut, pero sus corazones son distintos, pues Pepe le profesa amor al América y Daniel al Cruz Azul. Son hermanos y comparten la pasión por el futbol.  (Foto: Karina Xicotencatl)
Estadio Azul -
  • Dos hermanos comparten su pasión por el futbol, pero no por un mismo equipo

Se llaman Pepe y Daniel, por sus venas corre la misma sangre, la sangre de la familia Anzarut, pero sus corazones son distintos, pues Pepe le profesa amor al América y Daniel al Cruz Azul. Son hermanos y comparten la pasión por el futbol, pero a la hora de irle a un equipo los criterios son distintos. Pepe de 17 años y el más grande de los hermanos aprendió a irle al América desde chico, pero no logró que su hermano le siguiera sus pasos, Pepe poco a poco fue creciendo con una pasión desbordada para los celestes. Buscando la puerta de acceso al estadio, los dos hermanos portan con orgullo la playera de su equipo, Daniel tiene fe en que La Máquina por fin podrá vencer al América después de 14 partidos sin hacerlo; por ello con toda seguridad le apuesta la caballera a su hermano, pues no duda ni un segundo en sus héroes celestes. “Ya le aposté la cabellera pero no quiere”, cuenta Daniel mientras se toca el abundante cabello pelirojo que tiene. Sus chinos se mueven ligeramente con el viento, y Pepe los observa queriendo no verlos más, pero no se atreve a apostarle la cabellera a su joven hermano, “no, la cabellera, no, pero ahorita veremos qué apostamos”, mencionó Pepe. Y es que pese a que la racha sobre las Águilas es contundente, Pepe no termina de confiar con los ojos cerrados en los americanistas, los malos ratos que le han dado, los últimos años se lo impide. Por ello aunque augura un marcador de 2-1, por supuesto a favor de su equipo, no desea poner en riesgo su cabellera. Su hermano, Daniel, de 14 años, es más seguro en sus palabras, está convencido absolutamente en que su equipo vencerá a las Águilas, Daniel no ha dejado de creer, y por ello augura un 3-0 contundente.  

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