Peligroso sobrecupo en el Sergio León Chávez

Estar en la Final entre Irapuato y Necaxa era algo que los lugareños no se podían perder, el juego paralizó las calles de la ciudad guanajuatense y convocó a gran parte de su población.
Estar en la Final entre Irapuato y Necaxa era algo que los lugareños no se podían perder, el juego paralizó las calles de la ciudad guanajuatense y convocó a gran parte de su población.
 Estar en la Final entre Irapuato y Necaxa era algo que los lugareños no se podían perder, el juego paralizó las calles de la ciudad guanajuatense y convocó a gran parte de su población.  (Foto: Notimex)
Estadio Sergio León Chávez -
  • Una pequeña porra de los Rayos fue fuertemente custodiada

Estar en la Final entre Irapuato y Necaxa era algo que los lugareños no se podían perder, el juego paralizó las calles de la ciudad guanajuatense y convocó a gran parte de su población. En el estadio las colas para entrar fueron inmensas, la afición esperaba poder ser testigo del triunfo de los Freseros; el aforo entonces fue tal que el Sergio León Chávez se llenó a tope y más allá. En el inmueble no cabía un alma más. Las escaleras desaparecieron pues la gente que ya no encontró lugar tuvo que buscar la forma de poder tener un buen sitio para ver el juego, los pasillos se convirtieron en un mar de camisetas rojas y en las cabeceras del inmueble la afición observó el juego parados y pegados a la pared. Por ello la pequeña porra de los necaxistas tuvo que ser recluida a un espacio detrás de un tiro de esquina, pues aunque al principio tenían un lugar que guardaba sus distancias con la afición fresera, conforme el tiempo fue avanzando tuvieron que replegarlos, pues era imperioso crear espacios para los lugareños y evitar así una tragedia. La pasión se vive con tal intensidad en el Sergio León Chávez que es imposible pensar en quitar las rejas que dividen la cancha de la tribuna, pues la cercanía es peligrosa para el rival en turno.

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