El Nemesio estuvo a tope

El Estadio Nemesio Diez suele convertirse en un infierno, pero hoy las llamas salieron con fuerza de la tribuna, pues no hubo un espacio libre en la casa de los Diablos.
El Estadio Nemesio Diez suele convertirse en un infierno, pero hoy las llamas salieron con fuerza de la tribuna, pues no hubo un espacio libre en la casa de los Diablos.
 El Estadio Nemesio Diez suele convertirse en un infierno, pero hoy las llamas salieron con fuerza de la tribuna, pues no hubo un espacio libre en la casa de los Diablos.  (Foto: Diana Ballinas)
Estadio Nemesio Díez -
  • Unos dos mil americanistas arribaron al Nemesio

El Estadio Nemesio Diez suele convertirse en un infierno, pero hoy las llamas salieron con fuerza de la tribuna, pues no hubo un espacio libre en la casa de los Diablos. A las afueras del inmueble miles de personas caminaban buscando su lugar de acceso pues nadie en  Toluca quiso perderse el juego. En las taquillas el anuncio de boletos agotados relució pese a que las localidades tuvieron un costo de entre 150 y 500 pesos. Cuando las Águilas visitan el Nemesio no es extraño que se llene, pues cientos de aficionados de los de Coapa hacen el viaje de la capital al Estado de México; sin embargo hoy aunque las tribunas estuvieron a tope, las autoridades del inmueble cuidaron el tema del sobrecupo. En juegos anteriores las escaleras y los pasillos se convierten en asientos improvisados para aquellos aficionados que no alcanzaron lugar, pero hoy, se pudo ver con facilidad los lugares de acceso y salida. Sólo algunos aficionados decidieron ver el partido de pie, deteniéndose justo en los accesos, pero los policías impidieron que estuvieran ahí pues así previnieron que sucediera una tragedia en el caso de que se tuviera que desalojar la tribuna. La tribuna de sol fue tomada por los mexiquenses, el terreno fue disputado por la “Barra del Rojo” y la “Perra Brava”, ahí sólo el color escarlata tuvo cabida; en los otros sectores de la cancha el rojo siempre fue el color que predominó, aunque alguno que otro atrevido americanista decidió internarse en sus terrenos. Fue en la zona de sombra general donde la barra del América, integrada por unos dos mil aficionados, fue colocada, justo a un costado del palco de los americanistas donde Michel Bauer, Presidente del equipo, vio el juego acompañado de todo su séquito.

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