El 'Jefe' Boy encendió el 'Volcán'

La afición de Tigres llegó al estadio Universitario con la ilusión de ver a su equipo ganarle al Morelia y así, obtener la calificación; pero las oportunidades de gol que tuvo el conjunto felino...
Tomás Boy le festejó el gol a la afición.
 Tomás Boy le festejó el gol a la afición.  (Foto: Reuters)
Estadio Universitario -
  • El técnico del Morelia es uno de los máximos ídolos de la afición de Tigres.

La afición de Tigres llegó al estadio Universitario con la ilusión de ver a su equipo ganarle al Morelia y así, obtener la calificación; pero las oportunidades de gol que tuvo el conjunto felino no fueron aprovechadas y “Volcán” parecía el nevado de San Nicolás. Conforme transcurrían los minutos del partido, la temperatura ambiente bajaba y los hinchas parecían estar enfriándose también por esta vía, ya que por más que se quería levantar el grito de “Tigres, Tigres”, esto sólo quedaba en un intento fallido; mientras que la barra Libres y Lokos seguían con sus tradicionales cánticos. Fue hasta el minuto 72 que despertó la afición auriazul, no por un gol de su equipo, porque éste nunca llegó, sino por la diana anotada por el jugador de Monarcas, Francisco Dorame, ya que esto propició que el técnico del Morelia, Tomás Boy, festejara con mucha euforia. Boy parecía incontrolable, retaba a la afición que tanto lo ha ovacionado y que hasta lo pedía como timonel del equipo; al estratega no le importó, se burló de la hincha felina haciendo señas de que él era el número uno, esto encendió el “Volcán”. “Chin… a su madr… Tomás”, fue la frase que se ganó Boy con esa actitud; no conforme, el entrenador quien es considerado de los máximos ídolos en Tigres, abrazó y apapachó a su jugador Ismael Pineda, luego de que éste había sido agredido con líquidos que arrojaron desde la tribuna, cuando pasó en camilla. El 1-0 a favor de Morelia parecía escrito, pero en tiempo de compensación, el grito de gol para Tigres llegó con disparo de Alan Pulido; sin embargo, se marcó una falta del arquero auriazul, Cirilo Saucedo, sobre el guardameta Federico Vilar, por lo que ese tanto no contaba. “Hijo de pu…”, entonó toda la afición en contra del árbitro, pero segundos después al darse el silbatazo final, este cántico fue para Tomás Boy, porque cuando caminaba rumbo a los vestidores, hizo la seña de ser el número uno e hizo enojar más a los hinchas, al hacerle como si estuviera dirigiendo una orquesta. Fue así que de ser el ídolo de la afición, hoy Boy salió como el más odiado de la hinchada Tigre.

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