El ‘Goya’ con problemas para ingresar al Cuauhtémoc

Los cientos de aficionados de Pumas que se trasladaron desde la capital del país hasta la ciudad de Puebla no fueron recibidos con los brazos abiertos.
 Mucha seguridad en las afueras del estadio.  (Foto: Juan Manuel Terán)
Estadio Cuauhtémoc -
  • Fueron cerca de cinco autobuses los que partieron del Distrito Federal
  • Gran parte de la porra de Pumas entró al inmueble hasta que comenzó el encuentro

Los cientos de aficionados de Pumas que se trasladaron desde la capital del país hasta la ciudad de Puebla no fueron recibidos con los brazos abiertos.

Cerca de cinco autobuses partieron desde el Distrito Federal con la intención de apoyar a Pumas en el partido correspondiente a la Jornada 5 del Clausura 2011 ante Puebla.   Fue cerca de las 9:30 am cuando los camiones en los que se transportaron a la Angelópolis, cruzaron la caseta de la autopista México-Puebla y con cánticos, gritos y ‘goyas’ los hinchas de Pumas hicieron más ameno el recorrido de más de 120 kilómetros que separan a estas dos ciudades.   Arribaron con 30 minutos de anticipación al Estadio Cuauhtémoc, aunque fue hasta ya iniciado el partido que el primer ‘Goya’ retumbó en las entrañas del inmueble de la capital poblana, pues luego de estar formados una buena cantidad de tiempo y ser revisados exhaustivamente, la gente universitaria pudo ingresar para observar el partido y apoyar a la escuadra auriazul.   La policía estatal fue la que por varios minutos detuvo el ingreso a la afición felina que trataba de ubicarse en la esquina sur en la que regularmente se colocan a las porras visitantes en el Cuauhtémoc.

La carencia de elementos de seguridad fue lo que detuvo por algunos momentos el tránsito de gente, ya que no había policías que revisaran a la porra felina para ingresar, por lo que los insultos e intentos de pasar a la fuerza no se hicieron esperar entre los integrantes auriazules que habían hecho el viaje.   Eso hizo retardar más la entrada, pues primero tuvieron que calmar a los visitantes para después comenzar a permitirles el ingreso, por lo que muchos perdieron la paciencia y empezaron a ingresar por puertas que no les correspondían ante la pasividad de los policías que ahí se encontraban.

Uno por uno fueron entrando al estadio los universitarios, pues eran revisados minuciosamente con la intención de que no portaran algún objeto prohibido al interior del inmueble.

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