La máscara del Diablo

Aunque no es un rito que tenga cien por ciento de efectividad, en el Infierno de Toluca hay quien baila con la máscara del Diablo para que el Toluca gane todos sus compromisos como local.
Aunque no es un rito que tenga cien por ciento de efectividad, en el Infierno de Toluca hay quien baila con la máscara del Diablo para que el Toluca gane todos sus compromisos como local.
 Aunque no es un rito que tenga cien por ciento de efectividad, en el Infierno de Toluca hay quien baila con la máscara del Diablo para que el Toluca gane todos sus compromisos como local.  (Foto: Edgar Malagón)
  • Su dueño asegura que si baila con ella Toluca gana

Aunque no es un rito que tenga cien por ciento de efectividad, en el Infierno de Toluca hay quien baila con la máscara del Diablo para que el Toluca gane todos sus compromisos como local.

Lucio Vázquez Becerril, integrante de la Perra Brava, personifica al mismísimo demonio cada 15 días en el Estadio Nemesio Diez, donde realiza un baile a las doce del día con la esperanza de que los jugadores escarlatas hagan el resto en el terreno de juego y se consiga el triunfo.

"Todos me dicen (que Toluca gana) porque me la pongo, luego le bailo a las doce del día, luego sí funciona, algo ha de funcionar", platica afuera del inmueble en espera de que llegue la hora de entrar a apoyar.

"Todos me dicen (que Toluca gana) porque me la pongo, luego le bailo a las doce del día, luego sí funciona, algo ha de funcionar"

Viste una máscara hecha de alambre, periódico, engrudo y partes de latex de otras caretas. "Para que se vea desastroza", afirma y muestra la indumentaria reforzada de la parte superior para evitar los golpes.

"Me la mandaron de Estados Unidos, tenía una máscara más chiquita y me la mandó (mi sobrino), éste (el reforzamiento) lo hice yo porque vas a los estadios y te pegan. Ya con éste te protege y no te duele el madrazo", comenta sobre la pieza que presume seis cuernos.

Justo al centro de la cara, el tono y la textura del plástico es distinta porque ahí es donde está formada con partes de otra máscara.

 "El perro de la Perra (Brava) me lo mordió y le quitó la nariz y ya le puse este parche, ya tiene varias composturas, tiene como 13 o 14 años. Lleva como seis títulos, de la era (José Saturnino) Cardozo para acá", relata.

Y cuando se trata de estar bajo el rayo del sol a mediodía en la cabecera del inmueble hay momentos cuando se la quita, pues la temperatura del "Infierno" también le sofoca.

"De momento sí se siente el calor pero luego ya se siente la vibra. Cuando me tomo un refresquito o algo pues sí me la quito porque hace falta pero sí de tanto que estás brinque y brinque se siente el calor".

Por ahora se junta con sus compañeros de la porra previo al duelo contra Tigres de la Jornada 3 en el Averno donde luce como un demonio.

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