Herrera y Van't Schip encendieron las áreas

El área técnica fue insuficiente para contener sus acciones. Miguel Herrera y John Van't Schip se encargaron de trasladar la pasión del terreno de juego a las bancas durante el duelo entre América...
Los técnicos se saludaron antes del duelo.
 Los técnicos se saludaron antes del duelo.  (Foto: Notimex)
Estadio Azteca, Ciudad de México -
  • El DT holandés vivió su primer Clásico en el Estadio Azteca
  • Miguel Herrera festejó el primer gol del América en dirección al holandés

El área técnica fue insuficiente para contener sus acciones. Miguel Herrera y John Van’t Schip se encargaron de trasladar la pasión del terreno de juego a las bancas durante el duelo entre América y Chivas en el Estadio Azteca. Fue tal su manera de vivir el duelo entre Águilas y el Rebaño en este Apertura 2012 que a los DT’s les costó trabajo mantener en los confinamientos dedicados para ellos pero cada uno mostró una forma distinta de acatar las reglas. Fue el “Piojo” Herrera  quien al 41’ reclamó airadamente una falta y tardó un minuto en la línea del campo antes de volver a su lugar designado sin que el asistente 1 Alberto Morín se lo pidiera. En el estilo también aportaron al juego. Van’t Schip, estratega de Chivas, portó un camisa y un pantalón de vestir con la peculiaridad de utilizar unos tenis de la marca de Johan Cruyff en color azul con agujetas blancas. La pose del estratega del Rebaño se mantuvo a lo largo de casi todo el encuentro con las manos en la cintura y cuando llegó el momento del gol de Marco Fabián, en lugar de festejar como en el duelo ante León, de inmediato dio indicaciones a Patricio Araujo. En el segundo tanto de Rafael Márquez Lugo, el técnico esperaba que Lugo corriera hacia él pero cuando no se produjo el abrazo con el delantero, se limitó a estirar la mano a Omar Esparza. Y ya en el tercero presenció como sus jugadores festejaban con los auxiliares con Mepemí y Eduardo Fentanes porque la celebración con él no tuvo abrazo. Por el contrario, el DT americanista salió ataviado con un traje azul oscuro, corbata, y zapatos café y nunca paró de dar indicaciones a sus pupilos, aplaudía cada vez que alguno de ellos se equivocaba en un pase o una decisión. Sólo en el gol mostró una faceta más pasional, cuando Juan Carlos Medina anidó la pelota al 40’, entonces Herrera cerró los puños y agitó los brazos en dirección hacia donde estaba el holandés y luego hacia la cancha. De vez en vez platicaba con Santiago Baños y luego de los dos goles de los delanteros del Rebaño dio indicaciones a Tony López y Daniel Montenegro en busca de que su equipo pudiera remontar. Los silbidos, las gesticulaciones y los manoteos quedaron atrás y su ímpetu se fue apagando mientras transcurría el partido mientras sus Águilas quedaban derrotadas en el Clásico con un 3-1. Dos formas de vivir el Clásico se vivieron el Estadio Azteca aunque fue la sobriedad holandesa la que se impuso a la pasión mexicana.

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