Reina indiferencia entre 'Piojo' y Bueno

Se dicen amigos pero lo que prevaleció entre Miguel Herrera y Sergio Bueno esta tarde fue la indiferencia. Ni el entrenador del América como tampoco el de Gallos Blancos hicieron algo por zanjar...
Se dicen amigos pero lo que prevaleció entre Miguel Herrera y Sergio Bueno esta tarde fue la indiferencia. Ni el entrenador del América como tampoco el de Gallos Blancos hicieron algo por zanjar la polémica y más bien evitaron el saludo.
 Se dicen amigos pero lo que prevaleció entre Miguel Herrera y Sergio Bueno esta tarde fue la indiferencia. Ni el entrenador del América como tampoco el de Gallos Blancos hicieron algo por zanjar la polémica y más bien evitaron el saludo.  (Foto: Diego Flores)
Estadio Azteca, Ciudad de México -
  • Ambos estrategas vivieron prácticamente todo el duelo de pie al borde de la cancha

Se dicen amigos pero lo que prevaleció entre Miguel Herrera y Sergio Bueno esta tarde fue la indiferencia. Ni el entrenador del América como tampoco el de Gallos Blancos hicieron algo por zanjar la polémica y más bien evitaron el saludo y el cruce de miradas. “Lo de Miguel no es novedad, cada partido que pierde siempre llora y fastidia, esa es la realidad, ahora ganó y aún así volvió a llorar”, dijo Bueno hace tres semanas sobre su colega azulcrema. Pero aunque ayer Bueno reiteró que el “Piojo” es uno de sus amigos en el medio futbolístico, esta tarde el primero llegó a su banca antes del inicio del partido sin buscar a Herrera, quien ya se había instalado en su área técnica también despreocupado por el arribo de su colega. Más bien fueron jugadores como Juan Carlos Medina, Miguel Layún y Chrisitan Benítez quienes se acercaron a saludar y charlar con el timonel de los queretanos. Ambos estrategas vivieron prácticamente todo el duelo de pie al borde de la cancha, con indicaciones constantes, e incluso Bueno con advertencias al defensa Oswaldo Henríquez de sacarlo de la cancha sino mostraba intensidad. Esa amenaza la cumplió en el segundo tiempo, al 71’, cuando sacó al brasileño Luis de Souza “Apodi”, a pesar de que había ingresado apenas 20 minutos antes. El sudamericano dio los primeros indicios de tensión en el plantel de los Gallos pues en vez de dirigirse a la banca quiso irse directamente al vestidor, algo que le impidió el portero suplente, Liborio Sánchez, quien saltó de su asiento para calmar a su compañero. Ni siquiera al final del partido hubo saludo entre ambos los dos entrenadores, cuyos equipos ofrecieron una tarde de contrastes, ante una afición que llenó apenas poco más de una cuarta parte del estadio, con alrededor de 3 mil seguidores visitantes.

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