Con lágrimas, Montero dedica gol a 'Chucho' Benítez

La noche en el Estadio Universitario tuvo sus tintes de melancolía: antes del partido entre Tigres y Morelia, correspondiente a la Fecha 3 del Apertura 2013, el minuto de silencio por el...
La noche en el Estadio Universitario tuvo sus tintes de melancolía: antes del partido entre Tigres y Morelia, correspondiente a la Fecha 3 del Apertura 2013, el minuto de silencio por el fallecimiento de Christian Benítez se convirtió en aplausos.
 La noche en el Estadio Universitario tuvo sus tintes de melancolía: antes del partido entre Tigres y Morelia, correspondiente a la Fecha 3 del Apertura 2013, el minuto de silencio por el fallecimiento de Christian Benítez se convirtió en aplausos.
Estadio Universitario, San Nicolás de los... -
  • Montero compartió convocatorias ecuatorianas con Benítez

La noche en el Estadio Universitario tuvo sus tintes de melancolía: antes del partido entre Tigres y Morelia, el minuto de silencio por el fallecimiento de Christian Benítez se convirtió en aplausos. Y más tarde se repitió la escena, con la nostalgia intacta a flor de piel: Jefferson Montero anotó y dedicó el gol a "Chucho", quien fue su compañero en la Selección de Ecuador, y quien falleció el lunes en Qatar producto de un paro cardiorespiratorio.

Fue al minuto 61'. Su quinto gol del torneo ponía arriba a Morelia 1-0, pero el marcador fue rebasado por el objetivo del festejo. Montero se quitó la playera y abajo de ella mostró una con la foto de Benítez en el frente, y en el dorsal el número 11 clásico de 'Chucho'. Celebró con mucho sentimiento y hasta en sus ojos se llegó a observar como brotaron las lágrimas.

Por un instante, el público de Volcán dejó de lado el abucheo de la rivalidad para respetar la escena que envolvió sentimientos mucho más allá del futbol. Jefferson corrió ajeno a la multitud. Después se tiró en el pasto y abiertamente se dejó llevar por el llanto, ante la mirada de sus rivales y sus compañeros.

Luego de unos breves instantes, los propios elementos del Morelia acudieron para felicitarlo, pero sobre todo a consolarlo por la pena que lo invadió al recordar a su paisano y compañero de Selección. Lo abrazaron, lo cobijaron con palabras que sólo ellos escucharon, y lo devolvieron a la tierra después de tocar las alturas en el recuerdo de su amigo. Un sector de la tribuna aplaudió tímidamente, pero en general reinó la confusión, en un gol que sabía a desventaja, homenaje, nostalgia y fraternidad. 

La escena quedará para la posteridad, en un estadio férreo para la visita que de pronto pareció local. Pero como todo en el futbol, la pelota tenía que volver a circular. Y atendiendo a las reglas, odiosas por inflexibles en momentos así, el árbitro Antony Zanjuampa tuvo que aplicar el reglamento, y sacó el cartón amarillo al goleador por quitarse la playera de juego.

Montero aceptó el castigo secándose las lágrimas camino al círculo central.

Poco le importaba. Había cumplido el tributo a su hermano.

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