Tiene América recibimiento hostil en León

Justo en el último partido que Miguel Herrera dirigirá al América en calidad de visitante tuvo el recibimiento menos cordial en los más de dos años desde que tomó las riendas del cuadro azulcrema.
Justo en el último partido que Miguel Herrera dirigirá al América en calidad de visitante tuvo el recibimiento menos cordial en los más de dos años desde que tomó las riendas del cuadro azulcrema.
 Justo en el último partido que Miguel Herrera dirigirá al América en calidad de visitante tuvo el recibimiento menos cordial en los más de dos años desde que tomó las riendas del cuadro azulcrema.  (Foto: Juan Manuel Terán)
Estadio León, Guanajuato, México -

Justo en el último partido que Miguel Herrera dirigirá al América en calidad de visitante tuvo el recibimiento menos cordial en los más de dos años desde que tomó las riendas del cuadro azulcrema. Las Águilas llegaron al Estadio León, sede del partido de ida de la Final del Apertura 2013 apenas minutos antes de las 18:30 horas y acompañados por un gran operativo de seguridad que pareció excesivo por la cantidad de elementos y de vehículos que se utilizaron para transportarlos desde el hotel de concentración. Sin embargo, América tuvo que sortear la gran cantidad de gente que se postró sobre el Estadio León esperando ingresar al inmueble para observar el penúltimo partido del Apertura 2013. Fue ahí cuando el cuadro azulcrema, pese a no utilizar el camión oficial, fue identificado por los aficionados esmeraldas que lanzaron todo tipo de insultos, abucheos y señas obscenas al transporte. De hecho, Ricardo Peláez, Miguel Herrera y Santiago Baños ocupaban los primeros asientos del autobús, situación que provocó que la mayoría de las consignas fueran contra ellos, situación que el Presidente Deportivo americanista respondió con “saludos” y una sonrisa que denotaba su nerviosismo. Y es que fueron más de 15 minutos los que el camión estuvo detenido entre los miles de seguidores del León que siguieron el camión hasta que pudo ingresar a la zona de vestidores, donde incluso la policía montada debió montar una valla para evitar que la afición se acercara y lanzara objetos. Para el León el recibimiento fue completamente distinto, pues rápidamente pudieron acceder a la zona de vestidores y ahí sus jugadores fueron bajando uno a uno vitoreados por los aficionados que tuvieron en Gustavo Matosas a la figura más ovacionada.

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