Se queda 'en trámite' reconciliación en CU

En sólo cinco minutos se resquebrajó lo que pudo ser la reconciliación entre Pumas y su afición, la cual le había dado a su equipo el beneficio de la duda y generó una entrada aceptable en CU
En sólo cinco minutos se resquebrajó lo que pudo ser la reconciliación entre Pumas y su afición, la cual le había dado a su equipo el beneficio de la duda y generó una entrada aceptable en CU
 En sólo cinco minutos se resquebrajó lo que pudo ser la reconciliación entre Pumas y su afición, la cual le había dado a su equipo el beneficio de la duda y generó una entrada aceptable en CU
Estadio Olímpico Universitario, Ciudad de México -
  • Santiago Baños acudió al Pumas-Puebla  como enviado del 'Piojo' Herrera
  • La entrada fue de 24 mil 709 espectadores

En sólo cinco minutos se resquebrajó lo que pudo ser la reconciliación entre Pumas y su afición, la cual le había dado a su equipo el beneficio de la duda y generó una entrada aceptable en C.U., pese al sótano del torneo anterior. Después de ocho meses sin presenciar un triunfo en casa, el público universitario parecía volver a sonreir, hasta que el Puebla les robó una ventaja de dos goles y les empató en los minutos finales. Fue hasta el segundo gol de Martín Bravo cuando C.U. rugió eufórico pues el primer tanto del argentino se celebró todavía con escepticismo y desconfianza. Mientras la grada local se animaba, al medio tiempo el presidente Camotero, Jesús López Chargoy, lamentaba el plantel "parchado", pues el fichaje de Jonathan Maidana se cayó porque River Plate les cambió las condiciones en la negociación, además de que Othoniel Arce fue un deseo sin concretar y Juan Carlos Cacho se lesionó en la semana. Feliz con el 2-0 parcial, el público local se permitía un tercer festejo: Leandro regresó como Hijo Pródigo y a su ingreso en la segunda mitad La Rebel coreó su nombre. "¡No me lo canses!", gritó poco antes un aficionado detrás de la banca local al preparador físico mientras el contención de 36 años de edad intensificaba el calentamiento. Pero todo ese júbilo se vino abajo con los goles de Matías Alustiza y Carlos Sánchez en los suspiros finales, que llevaron al DT José Luis Trejo a dejar el inmueble bajo reclamos por "amarrar" al plantel. "¡Déjalos jugar!", le reclamaron al salir del túnel de vestidores.   Quienes se salvaron de las quejas fueron elementos como Dante López, Darío Verón y Diego Lagos, los dos primeros en uno de los palcos, por lesión y porque espera su transfer internacional, respectivamente. Como espectador también estuvo el auxiliar técnico de la Selección Nacional, Santiago Baños, para observar a los jugadores de un partido que, sólo hasta el minuto 85, fue de reconciliación y felicidad plena entre los universitarios.

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