Confirma Chivas vocación de hospital

El Rebaño viajó a Puebla para romper rachas y confirmar tradiciones. Por un lado, terminó con una racha de un año sin ganar fuera de casa y, por otro, su vocación de hospital quedó patente, cuando...
El Rebaño viajó a Puebla para romper rachas y confirmar tradiciones. Por un lado, terminó con una racha de un año sin ganar fuera de casa y, por otro, su vocación de hospital quedó patente, cuando Jesús Sánchez se unió a la lista de bajas.
 El Rebaño viajó a Puebla para romper rachas y confirmar tradiciones. Por un lado, terminó con una racha de un año sin ganar fuera de casa y, por otro, su vocación de hospital quedó patente, cuando Jesús Sánchez se unió a la lista de bajas.  (Foto: Notimex)
Estadio Cuauhtémoc, Puebla -
  • Ahora fue el 'Chapo' Sánchez quien salió lesionado
  • La afición rojiblanca casi provocó el lleno en el Cuauhtémoc

El Rebaño viajó a Puebla para romper rachas y confirmar tradiciones. Por un lado, terminó con una racha de un año sin ganar fuera de casa y, por otro, su vocación de hospital quedó patente a la media hora de juego, cuando Jesús Sánchez se unió a la gruesa lista de bajas que incluye a Jorge Enríquez, Carlos Fierro, Gerardo Rodríguez y Omar Esparza, además de que hace poco también la integraban Édgar Solís y el propio "Chapo" Sánchez. Este último volvía hoy como titular con meniscos renovados, después de una ausencia y aprovechando la baja del lesionado Fierro, hasta que se trompicó por una barrida de Beasley. El estadounidense se quedó con el balón y le pidió al "Chapo" que no exagerara mientras éste seguía tirado, con la cara sobre el césped, manoteando en evidente signo de dolor. Y no era broma, el volante salió de la cancha en camilla, con las manos tapándose el rostro. Pasó el resto del primer tiempo en la banca y al descanso salió como torero rumbo a la enfermería, con dos de sus compañeros cargándolo. Al final, el DT José Luis Real avisó que esperaba que el jugador sólo sufriera el golpe, el cual fue en una rodilla distinta a la de la lesión anterior. Lo único positivo que tuvo el incidente del "Chapo” fue la pausa que permitió sobre todo a los jugadores de Chivas acercarse a la banca para refrescarse y combatir el intensísimo sol de invierno que hacía hervir las gradas del Cuauhtémoc. La temperatura se sintió más alta porque el inmueble Camotero prácticamente se llenó, sólo con pocos espacios en blanco en las esquinas. Aunque no los quiera la directiva tapatía, la barra rojiblanca ocupó una de ellas, donde a falta de rejas eran custodiados por una valla de elementos de seguridad privada y, centímetros más atrás, por varias líneas de "sofisticados" mecates. La gran entrada fue sorpresiva incluso para el club local, que esperaba tres cuartos de entrada dado el mal paso de ambos cuadros. Antes del partido las taquillas todavía contaban con boletos, pero al poco tiempo de iniciado el encuentro se nutrió el Cuauhtémoc de una mayoría rojiblanca que acogió con cariño al Rebaño y fue testigo del primer triunfo como visitante en todo un año, pero también de su vocación hospitalaria.

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