Desquitan laguneros el viaje al Azteca

Fueron más de 800 kilómetros desde Torreón, Coahuila, hasta el DF que al menos valieron la pena para arruinar la fiesta azulcrema en el Estadio Azteca.
Fueron más de 800 kilómetros desde Torreón, Coahuila, hasta el DF que al menos valieron la pena para arruinar la fiesta azulcrema en el Estadio Azteca.
 Fueron más de 800 kilómetros desde Torreón, Coahuila, hasta el DF que al menos valieron la pena para arruinar la fiesta azulcrema en el Estadio Azteca.  (Foto: Notimex)
Estadio Azteca, Ciudad de México -
  • La porra de Santos se hizo sentir en el Estadio Azteca

Fueron más de 800 kilómetros desde Torreón, Coahuila, hasta el DF que al menos valieron la pena para arruinar la fiesta azulcrema en el Estadio Azteca. Unos 500 aficionados de Santos se ubicaron en la cabecera sur del Coloso de Santa Úrsula y con menos tambores y gargantas que la porra local, expresaron su apoyo a los Guerreros en el partido que vencieron al América. Con los goles Carlos Darwin Quintero, Andrés Rentería, Oribe Peralta y Juan Pablo Rodríguez los seguidores se armaron de valor para competir en el número de decibeles que se registraban en el interior del coloso donde sonó muy fuerte el "Vamos, Vamos América" de los locales. Y es que durante el primer tiempo cuando la ventaja era para las Águilas del América, sólo unos cuantos aficionados de la Laguna se animaban a brincar y cantar mientras el resto observaba lo que parecía ser el triunfo de los locales. Hasta que aparecieron los delanteros de Santos y consiguieron la victoria 2-4 que provocó la algarabía en la cabecera visitante y gracias a los 20 grados de temperatura, más de uno se ánimo a despojarse de la playera y brincar en la zona delimitada con policías. Con globos, tambores y algunas banderas los aficionados albiverdes no cedieron un minuto a la presión de los azulcremas que les silbaban y abucheaban cada vez que se atrevían impulsar a su equipo al grito de "Santos, Santos". Al final, la recompensa de viajar desde la Laguna llegó con el silbatazo final y la satisfacción de haber arrancado tres puntos al Subcampeón en su casa pese a los tradicionales cánticos de La Monumental, El Ritual del Kaos y el bullicio americanista, al grado que se escuchó más a la porra visitante mientras los locales dejaban el recinto.