Se sobrepuso afición tuza a lluvia y apagón

Los precios bajos y el entusiasmo por la inesperada Semifinal pudo más que la lluvia que parecía interminable, además de un súbito apagón al inicio del juego.
Los precios bajos y el entusiasmo por la inesperada Semifinal pudo más que la lluvia que parecía interminable, además de un súbito apagón al inicio del juego.
 Los precios bajos y el entusiasmo por la inesperada Semifinal pudo más que la lluvia que parecía interminable, además de un súbito apagón al inicio del juego.
Estadio Hidalgo, Pachuca, México -
  • Casi todo el juego se disputó bajo una pertinaz lluvia

Los precios bajos y el entusiasmo por la inesperada Semifinal pudo más que la lluvia que parecía interminable, además de un súbito apagón al inicio del juego. La afición tuza disfrutó la victoria de esta noche ante Santos como cuando se acaricia la Final, una instancia inimaginable durante los últimos minutos de la última Jornada del torneo regular, cuando los hidalguense consiguieron "in extremis" el boleto de Liguilla. Esa espontaneidad festiva se contagió de cancha a tribuna y viceversa esta vez, pese a las variadas adversidades. La fuerte lluvia que cayó desde dos horas antes del juego no sólo encharcó la cancha sino que provocó que el lleno se consumará hasta minutos después de iniciado el juego. La Directiva redujo el precio de los boletos y el público local aprovechó para ser mayoría y no ser opacado como hace una semana en la visita de Pumas. De los 200 y 300 pesos que costaron las entradas esa vez, ahora la oferta fue de 150 y 200. Cuando parecía que el cese del aguacero permitiría el inicio de las Semifinales del Clausura 2014 en todo su esplendor, un apagón en parte de las lámparas del Estadio Hidalgo fue el impedimento. A tres minutos de iniciado el duelo, dos de las catorce filas de lámparas en lo alto del inmueble dejaron de alumbrar. El árbitro Francisco Chacón detuvo las acciones para consultar si había suficiente visibilidad con los dos capitanes, quienes decidieron reanudar. Y cuando volvió la luz, también regresó la lluvia, tan insistente que obligó a Enrique Meza a utilizar una gorra y a Pedro Caixinha a guarecerse en la banca. Todo ello ante unos Tuzos ligeros y alegres, virtudes que contrastaron con los Santos inanimados y confundidos, cuyos jugadores se preocuparon más por hacer tiempo y corajes que por explotar su enorme potencial al frente. "¡Ya estás viejo, Oswaldo ya estás viejo!", fue el cántico que la barra local le dedicó al portero visitante, a quién difícilmente le dolió el coro tanto como los dos goles recibidos y los "¡olés!" del público al final, a pesar de la lluvia y el apagón.

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