Vivieron Matosas y 'Ojitos' su propio duelo de intensidades

Enrique Meza fue el estratega que parecía guardarse todos los corajes. Gustavo Matosas fue quien por momentos corría en el área técnica acompañando a los suyos, a veces sin dar indicaciones...
Enrique Meza fue el estratega que parecía guardarse todos los corajes. Gustavo Matosas fue quien por momentos corría en el área técnica acompañando a los suyos, a veces sin dar indicaciones tácticas y más bien contorsionándose.
 Enrique Meza fue el estratega que parecía guardarse todos los corajes. Gustavo Matosas fue quien por momentos corría en el área técnica acompañando a los suyos, a veces sin dar indicaciones tácticas y más bien contorsionándose.
Estadio Hidalgo -
  • El Estadio Hidalgo registró sobrecupo
  • La afición visitante festejó al final con 'Caminos de Guanajuato'

Enrique Meza fue el estratega que parecía guardarse todos los corajes. Gustavo Matosas fue quien por momentos corría en el área técnica acompañando a los suyos, a veces sin dar indicaciones tácticas y más bien contorsionándose como lanzando a sus jugadores a la guerra.

Los directores técnicos de Pachuca y León, respectivamente, ofrecieron su propio duelo de intensidades, no sólo de táctica, y al final con el uruguayo como el único feliz entre ambos.

Mientras el sudamericano en el segundo DT en torneos cortos en saborear un Bicampeonato, el "Ojitos" acumuló su cuarta Final perdida en fila, desde otra con Pachuca, así como con Cruz Azul, Toluca y está última con los Tuzos.

El 1-0 de los Esmeraldas fue el clímax que confirmó sus estilos. Matosas abrió los brazos a la espera de que todos los suplentes que calentaban se le dejarán venir para abrazarlo, al tiempo que el "Ojitos" hacía rabietas y, peor aún, recibía el baño de un aficionado con gran tino.

Antes de ello, Matosas destacó por acompañar en la vestimenta a su equipo con camisa y corbata rosa, pero sobre todo por el gran coraje que le hizo manotear al ver al 5' la lesión de Franco Arizala y le obligará a un segundo cambio, apenas un par de minutos después de que Jonny Magallón salió de la cancha.

Todo ello sucedía en un Estadio Hidalgo con sobrecupo, evidente en los pasillos y escaleras llenos de gente, con la afición del León capaz de equiparar en decibeles al público local que por mucho fue mayoría.

Al final, con el gol de Ignacio González, la explosión en la banca visitante fue similar a la del primer gol.

El público verde fue tan dueño del ambiente a partir de ese momento que el sonido local lanzó un grito desesperado.

"¡Pero no nos van a ganar en alentar!", se escuchó, tras lo cual el público comenzó con un "¡sí se puede!".

Ni en eso quiso perder Matosas, quien caminó hacia la esquina donde estaba su gente para exigirles más decibeles y con la que al final festejó al son de "Caminos de Guanajuato".

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