A Bustos le llovió sobre mojado

Para colmo de males, a Carlos Bustos le llovió sobre mojado. Como si su realidad no fuera suficientemente complicada, un aguacero desde el primer tiempo incomodó al entrenador de las Chivas, quien...
Para colmo de males, a Carlos Bustos le llovió sobre mojado. Como si su realidad no fuera suficientemente complicada, un aguacero desde el primer tiempo incomodó al entrenador de las Chivas, quien como si quisiera hacer una metáfora.
 Para colmo de males, a Carlos Bustos le llovió sobre mojado. Como si su realidad no fuera suficientemente complicada, un aguacero desde el primer tiempo incomodó al entrenador de las Chivas, quien como si quisiera hacer una metáfora.
Estadio Nemesio Diez, Toluca, Estado de México -
  • A pesar de la lluvia y la situación en Chivas, el DT aguantó de pie los 90 minutos

Para colmo de males, a Carlos Bustos le llovió sobre mojado.

Como si su realidad no fuera suficientemente complicada, un aguacero desde el primer tiempo incomodó al entrenador de las Chivas, quien como si quisiera hacer una metáfora, aguantó los 90 minutos bajo la tormenta de pie en su área técnica.

El timonel vivió así su último partido al frente del Rebaño, cuya Directiva ya habría iniciado sondeos para buscarle sustituto, principalmente en la persona de Hans Westerhoff.

A pesar de ello, el argentino nunca agachó la cabeza. Desde su aparición en la cancha quiso mostrar un rostro optimista, con abrazos efusivos al timonel escarlata, José Cardozo, e incluso a su auxiliar, Fernando Huerta.

Sin embargo, la realidad poco a poco fue imponiéndose. Con el gol de Paulo da Silva en el primer tiempo sólo atinó a quitarse de golpe la capucha del rompevientos con que se cubría del diluvio en señal de rabia y frustración.

Ese sentimiento era compartido en la cancha por sus jugadores, entre quienes eran más constantes los reclamos que las muestras de ánimo. Al menos así lo demostró Ángel Reyna con manoteos sobre Omar Bravo, igual que el “Chatón” Enríquez con Gerardo Rodríguez al final del medio tiempo, cuando además varios más le reprochaban algunas decisiones al silbante.

En el palco visitante casi desolado, quien figuró rodeado por pocas personas del staff tapatío fue el Director Operativo, Rafael Puente, obviamente ya sin Juan Francisco Palencia, que recién renunció, ni con el dueño Jorge Vergara.

Todo ello sucedió ante casi una entrada entre regular y buena, a pesar de los precios en el Nemesio Díez, donde regularmente van de los 100 a los 700, pero ahora de los 150 a los 1,200 pesos.

Por lo mismo fue reducida la barra rojiblanca, que desde su arribo al inmueble se confrontó con la Policía, sobre todo cuando ésta detuvo a un fanático por prender bengalas afuera del estadio.

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