Afición azulcrema acudió a celebrar el trámite

Por el puro gusto de festejar el pase a la Final, la afición americanista no desairó a su equipo pese a que la eliminatoria estaba prácticamente sentenciada.
Por el puro gusto de festejar el pase a la Final, la afición americanista no desairó a su equipo pese a que la eliminatoria estaba prácticamente sentenciada.
 Por el puro gusto de festejar el pase a la Final, la afición americanista no desairó a su equipo pese a que la eliminatoria estaba prácticamente sentenciada.  (Foto: Notimex, )
Estadio Azteca, Ciudad de México -
  • El inmueble de Santa Úrsula registró una entrada de 52 mil 800 espectadores

Por el puro gusto de festejar el pase a la Final, la afición americanista no desairó a su equipo pese a que la eliminatoria estaba prácticamente sentenciada.

Como si acudieran a sellar un feliz trámite, los seguidores del cuadro azulcrema llenaron gustosos alrededor de tres cuartas partes del Estadio Azteca, donde el próximo domingo seguramente buscarán volver para definir el título contra Tigres en la Final de Vuelta.

Esta noche, la entrada no estuvo a la altura del domingo pasado, cuando la afición de Pumas complementó casi el lleno. De cualquier modo, el inmueble de Santa Úrsula presentó aproximadamente poco más de 50 mil espectadores.

Esta vez hubo poca competencia en la grada, pues a diferencia del público blanquiazul que una semana atrás opacó al local, ahora fueron menos de 2 mil fanáticos de Rayados, quienes cumplieron con la odisea pese a los pocos chances de atestiguar el milagro.

Este último no llegó y para ello fue vital la atajada de Osmar Mares al inicio del partido, quizás la jugada que mayor celebración tuvo entre el público azulcrema, que así como gritó, también se frustró con el gol de Luis Gabriel Rey que no valió a la media hora de juego por fuera de lugar.

Luego de 90 minutos de tedio, el silbatazo final llegó como un bálsamo para un público que soportó el aburrimiento a la espera de lo único valioso esta noche: el momento de saberse nuevamente en la serie por el campeonato.

El mismo llegó entre pocas muestras de efusividad azulcrema en la cancha, salvo el puño en todo lo alto que mostró el entrenador Antonio Mohamed, antes de despedirse de Carlos Barra y dirigirse al vestidor.

El festejo importante había sido el jueves pasado con el 3-0 en Monterrey que convirtió el juego de esta noche en un formalismo al que le pudieron recortar una buena cantidad de minutos.

 

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