'¡Pero qué pinche necesidad de sufrir!'

Directiva y aficionados de los Tigres no daban crédito por lo vivido en casa de los Pumas, hasta que lograron el título en penales.
 Directiva y aficionados de los Tigres no daban crédito por lo vivido en casa de los Pumas, hasta que lograron el título en penales.
Estadio Olímpico Universitario, Ciudad de México -
  • El sufrimiento que pasó la afición de Tigres hasta festejar fue mayúsculo

Inclinado hacia adelante sobre su asiento detrás del cristal, el Ing. Alejandro Rodríguez se llevó las manos al rostro, se incorporó y miró su reloj.

Era el 2-0 de Pumas y el drama apenas comenzaba. El gesto del presidente de Tigres en el palco de la directiva visitante resumió el sentimiento de los cerca de 5 mil aficionados del club regiomontano que casi dejaron el sistema cardiaco en la Cabecera Norte de Ciudad Universitaria.

La pasaron mal durante muchos momentos y al final festejaron el título con la euforia contenida desde el jueves pasado, pero sobre todo durante los 120 minutos de este domingo, más la tanda de penales.

Hubo quien, con la ventaja global, en el segundo tiempo extra puso el cronómetro en su celular. También, los que ya no querían ver hacia la cancha y se refugiaron en los pasillos para enterarse del juego según las reacciones de la gente.

Otros, como Miguel Mejía Barón, auxiliar del "Tuca", que exclamó un "¡chingada madre!" en el tiempo extra, recargado en una pared del túnel del maratón del estadio donde vio el juego desde el segundo tiempo con un radio para comunicarse con Ferretti y siempre al lado de Luis Flores para comentar cuestiones tácticas.

"Voy a confiar en el 'Tuca', en su sistema original", expresó una aficionada cuando Ferretti ya había enviado el cambio para defender el global cuando Pumas estaba a uno de mandar a tiempos extra.

"¡Pero qué pinche necesidad!", gritó otro aficionado en el momento en que Tigres parecía haber ganado el título en tiempo extra.

En el palco, Rodríguez sufrió igual que el delegado deportivo del club, Miguel Ángel Garza, quien ya no pudo ver el final del partido más que de pie. También como lo hizo Jorge Torres Nilo, descartado por lesión y aparentemente sereno, pero de semblante serio que reflejaba el nerviosismo.

Los penales fueron casi de ficción, el final de un guión que a nadie se le hubiera ocurrido al final del 3-0 el jueves pasado.

Aficionados que habían llorado de emoción cuando sintieron el campeonato casi al final de los 90 minutos, como también de los 120', explotaron con el penal definitivo, el que borró los lamentos por las veces que Pumas alcanzó y que confirmaron la pregunta general en esa grada: "¿Qué necesidad de tanto sufrimiento?".

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