Ganar Mundial Sub-17 no es garantía de una carrera exitosa

Aunque el éxito Tricolor hoy es un hecho, el futuro no promete lo mismo para los jugadores mexicanos que el domingo lograron coronarse en el Estadio Azteca como Campeones Sub-17.
 Aunque el éxito Tricolor hoy es un hecho, el futuro no promete lo mismo para los jugadores mexicanos que el domingo lograron coronarse en el Estadio Azteca como Campeones Sub-17.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • Pocos son los jugadores que tras ganar un Mundial Sub-17 se consolidan en el profesionalismo
  • El Tri del 2005, es excepción a la regla, la mayoría de sus jugadores lograron consolidarse

Aunque el éxito Tricolor hoy es un hecho, el futuro no promete lo mismo para los jugadores mexicanos que el domingo lograron coronarse en el Estadio Azteca como Campeones Sub-17. Los jóvenes que comenzarán a soñar con carreras brillantes, convocatorias al Mundial Sub-20, traspasos a Europa y ¿por qué no? La posibilidad de jugar un Mundial defendiendo los colores verde, blanco y rojo, tendrán que enfrentarse a una realidad que no ha sido tan dulce para los campeones Sub-17. Muchas veces, el potencial mostrado en la adolescencia no cuaja en la adultez, y las promesas se quedan simplemente en eso. El primer país en coronarse en el Mundial Sub-17 fue Nigeria, en la edición de China 85. De ese plantel sólo un jugador,  Jonathan Akpoborie, llegó a tener una carrera decente en el profesionalismo. Jonathan estuvo a punto de jugar el Mundial de Estados Unidos 94, pero fue dado de baja a último minuto. Curiosamente, el equipo de México que asistió ese torneo, y que fue eliminado en la Fase de Grupos, contó con dos mundialistas, Luis García y Juan de Dios Ramírez Perales. En la siguiente edición, Escocia 87, el campeón fue la Unión Soviética. De los 18 jugadores que formaron parte de ese equipo, sólo uno trascendió. Yuri Nikiforov, quien jugó dos Mundiales con Rusia. Dos años más tarde, Arabia Saudita sorprendió al mundo al ganar en Escocia 89. Sólo el legendario portero Mohammed Al Deayea jugó en Copas del Mundo más tarde. Los demás, en el anonimato. En Italia 91, la situación no cambió. El campeón fue Ghana, cuyas estrellas Nii Lamptey y Daniel Addo impresionaron al mundo. Sin embargo, tras prometedores inicios en el futbol, desaparecieron entre el alcohol y la indisciplina. El que trascendió fue el defensor central Samuel Osei Kuffour, que tuvo una gran carrera con el Bayern Munich, coronada con un Mundial en Alemania 2006. En Japón 93, llegó la generación más exitosa hasta entonces. Celestine Babayaro, Nwankwo Kanu y Wilson Oruma llevaron a Nigeria a su primer título en la categoría. Luego, serían fundamentales en las grandes epopeyas de las Águilas, campeonas olímpicas en Atlanta 96 y Mundialistas constantes. Dos años más tarde, en Ecuador 95, Ghana volvió a coronarse. Y su figura fue el gran Stephen Appiah, pilar de las Estrellas Negras en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. Del resto, nada de nada. Dos de sus jugadores acabaron en el Isidro Metapán de El Salvador. En Egipto 97 llegó el único jugador de verdadera clase mundial en ganar un Sub-17. Ronaldinho Gaucho emocionó al mundo con las fintas, regates y goles que confirmaría después en el Barcelona. Pero de sus compañeros, sólo Jorginho, Matuzalem y Fabio Pinto tuvieron algún éxito. La verde-amarelha repitió en Nueva Zelanda 99, y su figura fue otro que llegaría a ser grande (en varios sentidos), Adriano Leite, el icónico goleador del Inter. De los demás, poco y nada. Llegamos a Trinidad Tobago 2001, el campeón fue Francia y su figura fue Florent Sinama Pongolle, que ha dado tumbos en España. Curiosamente, este equipo dio 3 mundialistas, ¡pero ninguno con Francia! Emmers Fae lo hizo con Costa de Marfil, Chaouki Ben Saada con Túnez y Hassan Yebda con Argelia. Mourad Meghni es la gran figura argelina de la actualidad, pero se perdió Sudáfrica 2010 por lesión. En Finlandia 2003 ganó Brasil. Y de nuevo sus jugadores pasaron al olvido. Sólo Leonardo, actualmente en el Santos tuvo un cierto éxito. Hasta ahora, los antecedentes no son muy buenos para los jóvenes mexicanos. Pero el más cercano a nosotros, Perú 2005, rompe la tendencia. Sin duda, esa generación azteca es la más exitosa de la historia de los Campeones Mundiales Sub-17. Cuatro jugadores ya han disputado una Copa del Mundo, 9 han jugado en la selección mayor y 13 jugaron más de una temporada en primera división.  En Corea 2007 el campeón fue Nigeria y, aunque sus jugadores son aún muy jóvenes, ya hay uno Lukman Haruna, que estuvo en el Mundial de Sudáfrica 2010, aunque las escuadras en las que militan los demás, no da lugar a mucha esperanza. Hace dos años se coronó Suiza, y varios de sus jugadores ya fueron subcampeones europeos Sub-21 hace unos meses, así que la generación pinta bastante bien. Los campeones mundiales Sub-17 suelen sufrir para dar el paso en el profesionalismo, pero el futuro estará en sus manos para modificarlo a placer.

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