Marco Rodríguez en acción

Marco Rodríguez en acción

Llegamos a las instancias de Semifinales en la Copa del Mundo de Brasil 2014, tal vez la más polémica de todas en materia de arbitraje pues cada juego hemos visto situaciones que  llaman mucho la atención. Y que son meramente el reflejo de lo que está ocurriendo no sólo aquí sino en todas las ligas el mundo. Hace tiempo que venimos diciendo que el árbitro a perdido la independencia en la aplicación de las reglas de juego, que al hacerlos cada vez más profesionales les han generado la dependencia económica y sólo actúan en exclusiva para las ligas sin poder tener otras actividades que les permitan ingresos que gracias a los cuales no dependan sólo del arbitraje.

Hoy les exigen que entrenen dos veces al día o les ponen tareas en la mañana y en la tarde y juntas técnicas o de revisión en las noches, lo cual no les deja ningún tiempo para otras actividades económicas. Con esta  idea del profesionalismo en exclusiva han  perdido la posibilidad de otras actividades lo que ha generado ese temor a quedar fuera y perder la estabilidad inclusive familiar. Por lo que hay que realizar la tarea como se los piden los actuales Directivos del arbitraje que casi ninguno de ellos ha sido árbitro paradójicamente a lo que sucedía antaño en que los que dirigían tenían la sensibilidad de haber estado en la cancha y conocer todas las dificultades que esto conlleva. El Directivo actual depende además de los que lo nombran con los cuales tienen una estrecha relación de clubes o dependencias directas o indirectas de los mismos. Según un periódico alemán denuncia que a través del Jefe de Árbitros de la FIFA se les pidió a los árbitros que se restringieran las tarjetas y es por ello que sitúa como ejemplo el juego Brasil-Colombia en que existieron 54 faltas un fracturado como Neymar y sólo 4 tarjetas amarillas, cierto o realidad sólo los que están ahora adentro lo saben pero por lo visto en las canchas en cada partido parece ser una realidad incontrovertible. A la actual FIFA no le importa en el espíritu del juego sino el espíritu del negocio al cuán enmascaran en el nombra del espectáculo. Marco Rodríguez es el encargado de la Semifinal entre Brasil-Alemania, un juegazo en este mundial. Viva por él, viva por el arbitraje mexicano que sigue en primerísimos planos, pero ojalá y que viva por el retorno a la aplicación del verdadero espíritu del juego. Ojalá Marco se acuerde de todas sus enseñanza y lo rescate en este partido el más importante de su carrera y nos deje la enorme satisfacción de verlo triunfar pero con las reglas en la manos reivindique ese espíritu del juego y de una cátedra de como se debe interpretar y aplicar las mismas que son únicas y universales, que dependen de dónde se paliqueen ni en qué juegos, ni en qué estadio ni con que camisetas, ni en que eventos. Ojalá recuerde que lo más importante es preservar la integridad física de los jugadores y que ellos hagan el espectáculo cuando hay un verdadero árbitro que los cuide. Si así lo hace tendrá un arbitraje histórico en el que rescate los valores de set juego y entonces pasará a la historia.

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