Raymond Domenech no quiere egos

Raymond Domenech sabe que sus opciones para hacer algo grande en el próximo Mundial de Futbol pasan por conjuntar un equipo sólido y crear un ambiente sano entre los 'Bleus'.
 Raymond Domenech sabe que sus opciones para hacer algo grande en el próximo Mundial de Futbol pasan por conjuntar un equipo sólido y crear un ambiente sano entre los 'Bleus'.  (Foto: Notimex)
París, Francia (Reuters) -
  • Francia enfrentará al Tri en el Mundial

Raymond Domenech sabe que sus opciones para hacer algo grande en el próximo Mundial de Futbol pasan por conjuntar un equipo sólido y crear un ambiente sano entre los 'Bleus', por lo que se ha puesto como primer objetivo acabar "a tiros" con los "egos" de los futbolistas.

"La lección es que deben ser inteligentes para superar sus egos y pensar que el equipo es lo que importa. Si no lo comprenden, me liaré a tiros", asegura el seleccionador galo al diario "L'Équipe".

Domenech sabe que el Mundial de Sudáfrica será su última prestación al frente de los 'Bleus' y no quiere más que un "ego", el suyo.

Cuestionado hasta el punto de que se pidió su cabeza a pocos meses del inicio del Mundial, Domenech prefiere concentrar todo el fuego enemigo en su persona y ahorrar así críticas a los jugadores, a condición de que éstos se pongan al servicio del equipo.

Una táctica que ya empleó en Alemania con éxito, puesto que el equipo, por el que nadie apostaba, alcanzó la Final y estuvo en disposición de ganarla hasta que la suerte le fue esquiva en la definitiva tanda de penaltis.

Al igual que en 2006, Domenech sabe que su única baza pasa por apelar al orgullo de los jugadores, lavarles el cerebro para meterles en la cabeza un único dato: la fecha del 11 de julio.

Aquello funcionó en Alemania, cuando el seleccionador, peleado con toda la prensa y la mitad del país, no paraba de repetir que su mente estaba puesta en el estadio Olímpico de Berlín el 9 de julio.

Nadie le creía y el juego de Francia no contribuía a darle crédito. Pero los 'Bleus' fueron superando rondas; la "jugona" España en Octavos, la favorita Brasil en cuartos y la sorprendente Portugal en Semifinales. Y la figura de Domenech fue creciendo hasta que se plantó en la Final y se ganó a pulso la renovación.

Desde entonces, el seleccionador no ha dejado de dilapidar su imagen. No ha hecho jugar bien a Francia, no ha conseguido resultados y su presencia en Sudáfrica depende más de una casualidad y un gol logrado gracias a la mano de Henry que de su pericia.

Por eso, el técnico sabe que sólo reproduciendo las mismas condiciones que en Alemania puede crear el ambiente que le permita llegar lejos.

"Lo único que me preocupa es lo que pase entre el 11 de junio y el 11 de julio", afirmó el técnico, que barre de un plumazo todas las críticas que está recibiendo incluso de sus propios jugadores.

Si Anelka fustiga en la prensa la ausencia de táctica de la Selección Francesa en el amistoso contra España del pasado marzo (0-2), Domenech responde: "Nico tiene razón, tenemos que mejorar".

Si Florent Malouda pide con cierta falta de respeto un puesto en la selección pese a la gran competencia que hay, el seleccionador responde: "que me lo demuestre en el campo".

Si Frank Ribéry se salta la jerarquía y reclama el puesto de extremo izquierdo que, por antigüedad, corresponde a Thierry Henry, el técnico contemporiza: "yo también expreso mis deseos".

Todo va bien cuando se trata de defender a los jugadores, de apagar las polémicas, de poner todo el esfuerzo al servicio del club.

La cosa cambiará de puertas para adentro, cuando en mayo comience a preparar el Mundial con los elegidos.

Entonces, Domenech avisa de que no dejará pasar ningún desliz. El que no se ponga al servicio del colectivo puede irse a casa antes de lo previsto, advierte el seleccionador, que recuerda que hasta el 1 de junio puede modificar el grupo. Y no descarta hacerlo.

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