Una carrera meteórica y la importancia de llamarse Müller

A más tardar, tras los Octavos de Final del Mundial de Sudáfrica puede decirse que muchos aficionados en todo el mundo conocen a Thomas Müller. Hace un año casi nadie sabía quién era el joven...
 A más tardar, tras los Octavos de Final del Mundial de Sudáfrica puede decirse que muchos aficionados en todo el mundo conocen a Thomas Müller. Hace un año casi nadie sabía quién era el joven jugador del Bayern Munich y de la Selección Alemana.
Berlín, Alemania (Reuters) -
  • Las asociaciones que despierta su nombre y sus goles hacen soñar a muchos

A más tardar, tras los Octavos de Final del Mundial de Sudáfrica puede decirse que muchos aficionados en todo el mundo conocen a Thomas Müller. Hace un año casi nadie sabía quién era el joven jugador del Bayern Munich y de la Selección Alemana.

"A veces me parece que todo está ocurriendo demasiado rápido"

"A veces me parece que todo está ocurriendo demasiado rápido", admitió Thomas Müller después de ser, con dos goles y una asistencia, la figura del partido de Octavos de Final en que Alemania goleó a Inglaterra.

"Sin embargo, no voy a empezar a jugar mal para que todo vaya más despacio", añadió el jugador, que parece no perder nunca el desparpajo que le caracteriza y que ayuda a llevar la carga de su nombre y del número que lleva a la espalda como si estos no evocaran otras historias.

Para un jugador alemán -y más si es delantero y del Bayern Munich- no debe ser fácil llamarse Müller. El nombre está asociado a cifras históricas: Gerd Müller, el llamado "Bombardero de la nación alemana" y “El Torpedo" tiene todavía el récord de goles marcados con la Selección -68 tantos en 62 partidos- y su marca de 40 goles en una temporada de la Bundesliga - lograda en 1972- sigue sin ser igualada.

Durante sus años con el Bayern, “El Bombardero” jugó 427 partidos y marcó 365 goles, logrando una cuota de efectividad difícil de igualar.

Müller, Gerd, es además el segundo máximo goleador de la historia de los Mundiales, por detrás de Ronaldo, con 14 tantos marcados.

Con esas cifras, es normal que cualquier delantero prefiera evitar las comparaciones. Muchos suelen explicar que el futbol ha cambiado mucho, que ahora un atacante tiene también responsabilidades defensivas. Y que los defensas ahora marcan más estrechamente que en los años setenta.

Pero un día llega un chico que no ha cumplido 20 años y entra al campo con la camiseta del Bayern y también se llama Müller. Era un partido de la Champions League contra el Sporting de Lisboa -el 10 de marzo de 2009- y el jugador entró al campo para reemplazar a Bastian Schweinsteiger.

El partido estaba ganado, pero Müller aprovechó para mostrar lo que tenía y en el minuto 90 marcó su primer gol como profesional para el 7-1 definitivo.

Después, a Thomas Müller se le perdió un poco de vista -fue la época de la crisis del Bayern de los tiempos de Jürgen Klinsmann- pero, cuando Louis van Gaal asumió al equipo para la Temporada 2009-2010 desde el comienzo pareció claro que el holandés apostaría por el joven jugador, que puede jugar tanto en el centro del campo como en la delantera.

Müller respondió con creces a la confianza del holandés, se convirtió en un titular fijo del Bayern y, en su primera temporada profesional, brilló con goles y asistencias en la Bundesliga, en la Copa de Alemania y en la Champions League.

La gente entonces empezó a pedir a gritos la presencia de Müller en la Selección pese a que su falta de experiencia pudiese generar dudas. Su debut llegó, en un amistoso contra Argentina, el 3 de marzo de 2010.

Al término del partido, hubo una ligera confusión y Müller coincidió en el podio de la conferencia de prensa con Diego Maradona y Maradona preguntó, un poco molesto, que quién era ese muchacho. Es bastante probable que ahora, de cara a los Cuartos de Final entre Alemania y Argentina, el nombre de Thomas Müller le suene un poco más.

Tras el debut contra Argentina siguieron dos amistosos más, contra Hungría y Bosnia-Herzogovina, en los que terminó ganándose la titularidad para el debut alemán en el Mundial de Sudáfrica contra Australia.

Müller, según el juicio del ex-seleccionador Berti Vogts, jugó ese compromiso como si tuviera 100 partidos internacionales a la espalda. Hizo el pase para el primer gol, marcado por Lukas Podolski y marcó el tercero, con un remate de pierna derecha, participando así en la goleada por 4-0.

El número que tenía a la espalda era el 13, el mismo que llevaba Gerd Müller en sus tiempos de internacional. "Los jugadores con más experiencia eligieron primero y al final sólo quedaban el 4, el 14 y el 13 y yo no pude resistir", explicó el jugador.

En todo caso, las asociaciones que despierta su nombre y sus goles hacen soñar a muchos. Es algo así como la importancia de llamarse Müller. Y de vestir las camisetas del Bayern Munich y de la Selección Alemana.

"¿Qué tenemos los dos Müller en común?", se pregunta hoy el Müller viejo en un artículo en el diario "Bild" y responde diciendo que "ambos tenemos un buen olfato de gol, somos ambidiestros y no vacilamos ante la portería contraria".

Thomas, sin embargo, es más polivalente, tal y como lo admite “El Torpedo”.

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