Desbandada de argentinos y brasileños en Sudáfrica

Luego de la eliminación de dos grandes favoritos como Brasil y Argentina, una desbandada de periodistas y aficionados dejó Sudáfrica para regresar a sus países de origen con una desilusión entre...
 Luego de la eliminación de dos grandes favoritos como Brasil y Argentina, una desbandada de periodistas y aficionados dejó Sudáfrica para regresar a sus países de origen con una desilusión entre las manos y una esperanza para dentro de cuatro años.
Johannesburgo, Sudáfrica -
  • Se acabaron las discusiones de si Messi o Kaká, si Pelé o Maradona

Luego de la eliminación de dos grandes favoritos como Brasil y Argentina, una desbandada de periodistas y aficionados dejó Sudáfrica para regresar a sus países de origen con una desilusión entre las manos y una esperanza fijada para dentro de cuatro años. Los dos grandes de Sudamérica convocan cada Copa del Mundo a una cantidad impresionante de medios de comunicación. El número de programas de radio, periódicos, televisoras y sitios de Internet que cubren el futbol en tierras pamperas y brasileñas es tan grande, que siempre acaban representados con verdaderos ejércitos de comunicadores. Asimismo, las dos aficiones son de las que más invierten para poder hacer el viaje a cualquier lugar donde se desarrolle un Mundial. Es una especie de “las 10 cosas que obligatoriamente hay que hacer en la vida” para cualquier habitante de estos países. Así, en Sudáfrica 2010 siempre hubo un acento pampero o brasileiro de fondo, en cualquier centro de prensa, en cualquier tribuna sin importar qué partido se jugara o de qué sede se tratara. Si entrabas a un "mall", no había excepción, la discusión entre portadores de la verdeamarelha y la albiceleste era si Messi o Kaká eran más grandes. Para defenderse, los brasileños recurrían a los cinco Campeonatos del Mundo obtenidos por su representativo, mientras los argentinos refutaban que Maradona era mejor que Pelé. Pero cuando estos dos equipos acabaron eliminados en Cuartos de Final, lo que más se hizo en tierras mundialistas, fueron las maletas. Los hoteles se despejaron, los centros de prensa redujeron considerablemente sus asistentes y quedaron en el olvido las largas colas para ingresar a la conferencia de prensa de Diego, o la expectación internacional por ver el entrenamiento del equipo de Dunga. Las tiendas que siempre lucían en sus vitrinas playeras de estas escuadras, comenzaron a apurar sus mercancías para aprovechar las compras de pánico de los últimos aficionados. Poco a poco, como ha ido sucediendo paulatinamente con los grandes que se quedaron en el camino, los precios van bajando y los lugares en las vitrinas son ocupados por las playeras de España, Alemania y Holanda… pues parece que lo de Uruguay tomó por sorpresa a todos los comerciantes. El primer duro golpe para el Mundial fue la eliminación de Italia. El Campeón del Mundo se fue pronto y con él un buen número de turismo. La playera azurra que era un objeto preciado, ahora se puede ver colgadita en los estantes de “sale” en las tiendas de deportes. Sudáfrica va quedando semivacía. La euforia mundialista va cediendo y la depuración natural que este irreverente torneo ha dejado, se manifiesta en las calles. Aunque queda un gran favorito. España, que además de tener buena representación atrae el cariño de muchos locales y ha sido una mayoría aplastante en los diferentes estadios. Poco a poco, Sudáfrica regresa a la normalidad… a la vida sin Mundial.

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