El llanto de Óscar Cardozo

El que pudo ser uno de los momentos más felices y un festejo memorable en esta Copa del Mundo, se transformó en uno de los más desgarradores que se ha visto en la historia de los Mundiales.
El que pudo ser uno de los momentos más felices y un festejo memorable en esta Copa del Mundo, se transformó en uno de los más desgarradores que se ha visto en la historia de los Mundiales.
 El que pudo ser uno de los momentos más felices y un festejo memorable en esta Copa del Mundo, se transformó en uno de los más desgarradores que se ha visto en la historia de los Mundiales.  (Foto: Agustín Cuevas)
Johannesburgo, Sudáfrica -
  • Uno de los momentos más desgarradores que ha visto el futbol

El que pudo ser uno de los momentos más felices y un festejo memorable en esta Copa del Mundo, se transformó en uno de los más desgarradores que se ha visto en la historia de los Mundiales.

Era el minuto 58' y a Óscar Cardozo, el referente en la delantera del sorprendente equipo paraguayo, estaba perfilado a unos metros del balón, mientras todo a su alrededor se había congelado, permanecía quieto esperando el momento en el que él decidiera lanzarse sobre el esférico.

Tres minutos antes, al espigado guaraní se le había colgado Piqué del brazo derecho cuando pujaba por rematar un córner de rutina. Durante dos segundos, el defensa español mandó todo al diablo y provocó un penal que parecía cargar la balanza para el equipo más débil en un partido realmente complicado.

Con el "7" pendiendo de su espalda y cargando en los hombros la responsabilidad de sorprender al mundo, Cardozo arrancó, midió sus pasos, agachó la cabeza y prendió la pelota con furia. Cuando volvió a levantar la cara, Casillas estaba justo en el punto donde el balón debía cruzar la línea de gol, impidiendo que las redes se movieran; ahogando el festejo de unos, regresándole la vida al cuerpo a los otros.

Cardozo no lo podía creer. Sus manos fueron instintivamente a su rostro, cubriéndose la boca, no era el típico gesto de lamento, más bien era el de aquel que había visto algo espantoso, con los ojos bien abiertos, asumiendo que el infortunio lo había ensombrecido.

En el resto del juego pasaron muchísimas cosas, pero para Óscar fue sólo una confirmación de la maldición. El delantero paraguayo había aguantado el llanto por dignidad, porque quizá algún gesto del destino se apiadaría de él y le daría una nueva oportunidad. Pero al silbatazo final cuando Paraguay quedó eliminado por un gol, Cardozo quedó invadido por las lágrimas.

No había poder humano que lo consolara, se subió el cuello de la playera a la altura de su pelo para desaparecer su cabeza... para desaparecer del mundo. El delantero lloraba, lloraba y lloraba... y no había nada que lo pudiera siquiera hacer respirar un poco mejor.

Los rivales se acercaron a abrazarlo, a desearle ánimo pero él los apartó con el brazo. Casi lo tuvieron que guiar al vestidor, como un ciego que había perdido el rumbo, como una brújula enloquecida por un imán fastidioso. No había nada que hacer, estaba maldito.

Poco después Casillas relataría que fue Reina quien le dijo dónde tiraría Cardozo. Y Óscar diría que agachó demasiado la cabeza y no vio cuando el portero se venció a su izquierda.

La única verdad es que ese día, el que estaba a punto de reír continúa con el corazón deshecho viendo el Mundial por televisión, y aquel que siendo favorito tenía los minutos contados, este miércoles jugará en Durban por el pase a la Final.

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