Durban, el estadio transparente

Es el estadio mejor pensado y tal vez el mejor logrado de la Copa del Mundo. Su arquitectura es de vanguardia y tiene ideas que lo ponen un paso más allá.
 Es el estadio mejor pensado y tal vez el mejor logrado de la Copa del Mundo. Su arquitectura es de vanguardia y tiene ideas que lo ponen un paso más allá.  (Foto: Agustín Cuevas)
Durban, Sudáfrica -
  • Es casi como un organismo vivo
  • Uno de sus brazos te lleva suavemente a la playa
  • El gran arco que lo caracteriza, es un teleférico que sube hasta 105 metros de altura

Es el estadio mejor pensado y tal vez el mejor logrado de la Copa del Mundo. Su arquitectura es de vanguardia y tiene ideas que lo ponen un paso más allá. El Estadio de Durban, como lo llamaron para el Mundial, realmente fue bautizado con el nombre de “Moses Mabhida”, en memoria de un hombre que luchó toda su vida por los derechos de los trabajadores en Sudáfrica, intentando que se permitiera la creación de sindicatos. Este coloso espectacular está ubicado a unos cuantos metros de la playa sudafricana, de hecho, un camino que sale de la entrada principal te lleva suavemente hasta el oleaje denso de este mar que parece moverse en cámara lenta. El sendero adoquinado y franqueado por hileras de palmeras, pasa por debajo de una carretera y se convierte en un malecón frente a la playa donde los surfers esperan pacientes, cada día, la mejor ola de sus vidas. La construcción que se puede divisar desde cualquier punto de Durban, tiene como principal característica el enorme arco que la corona y que realmente es un teleférico que alcanza hasta 105 metros de altura, de donde se puede disfrutar de la mejor vista de este paraíso sudafricano. De ese arco se sostienen el singular domo de carpas tensadas que forman una especie de dentadura en la parte superior, esos característicos picos alineados que sorprenden en las fotografías icónicas del inmueble. Una de las cuestiones más impresionantes de este estadio, es que toda la superficie que lo rodea es prácticamente transparente y deja ver su esqueleto como uno de esos modelos del cuerpo humano que enseñan anatomía a los niños. Son enormes ventanales delgadísimos que como popotes rodean todo el cilindro de la estructura. Ya adentro, la isóptica es impresionante y permite ver el futbol con total precisión desde cualquier punto que uno se encuentre a pesar de cobijar a casi 70 mil espectadores. Su graderío es bellísimo pues busca integrarse perfectamente al paisaje que hay detrás de los muros. Las sillas de plástico van simulando el mar, la playa y el cielo nuboso con tonos que van pasando de azul a color arena y luego al blanco en la parte más alta. Su integración con el paisaje es tan bueno que, como alguna vez dijera Pedro Ramírez Vázquez del Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, “parece que siempre ha estadio ahí”. Al ir asimilándolo y estudiándolo, esta construcción nos va pareciendo una especie de organismo vivo, un lugar al que se le quiere y que tiene una inteligencia y carácter propios. El Estadio de Duban, el Moses Mabhida, la canasta, o como nosotros preferimos llamarlo, el estadio transparente, es una genialidad de la arquitectura mundial en una ciudad que nos ha sorprendido por su belleza, su tranquilidad y su imponente fuerza visual. Aquí, en esta maravilla que se ha quedado a vivir en un paraíso bañado por el misterioso Océano Índico, el miércoles 7 de julio se vivirá el último partido con el choque entre Alemania y España, para muchos, una Final adelantada.

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