A fuego lento, Río se alista para el Mundial

Quizás más por la confianza de estar lista en comparación con los atrasos de otras sedes, Río de Janeiro y el Maracaná parecen haber llegado con un buen tiempo de anticipación a la fiesta y ahora...
Río de Janeiro, Brasil -
  • Los alrededores del Maracaná reciben arreglos y detalles menores
  • En Copacabana e Ipanema la fiesta del futbol aún se observa lejana

Quizás más por la confianza de estar lista en comparación con los atrasos de otras sedes, Río de Janeiro y el Maracaná parecen haber llegado con un buen tiempo de anticipación a la fiesta y ahora esperan con pasividad a que ésta dé comienzo.   El centro neurálgico de la próxima Copa del Mundo cocina a fuego lento lo que se espera sea la más grande fiesta que el futbol haya tenido en su historia con el inicio de la Copa del Mundo de Brasil 2014 que albergará a 32 Selecciones, 64 partidos y la ilusión de un pueblo entero por acabar con el dolor de aquel 1950.   Las deslumbrantes y cosmopolitas playas de Río apenas tienen tímidos señalamientos de que la fiesta tendrá una sucursal ahí.   Los adornos alusivos a la Selección local, los vendedores de playeras con el número 14 de "Chicharito" y hasta argentinos con la Copa FIFA en las manos son los que poco a poco hacen que la fiesta comience a entrar en calor, aunque a pocos metros de ahí aún se trabaje a marchas forzadas.   La estructura del "Fan Fest" ya se nota, pero en su interior aún hay cosas por arreglar y los detalles se trabajan a marchas forzadas para dejar todo listo a unos cuantos días de que comience el torneo que a lo largo de cuatro años mantiene a la espera a todo el orbe.   En Maracaná son más los sonidos de las máquinas trabajando a todo vapor y los obreros detallando los últimos arreglos que las señales que demuestren que aquí habrá una fiesta en poco más de 10 días.   Sin embargo, el mítico estadio no es problema en Río de Janeiro, pero sí lo son los pequeños detalles que rodean al Maracaná, aunque prometen estar listos para el primer juego. El metro recibe sus últimos arreglos, las banquetas son detalladas y los accesos están prácticamente listos para abrir sus puertas a la fiesta.   Esa es Río de Janeiro, poco a poco, lentamente, pero casi lista para albergar el Mundial del 2014, ese que intentará enmendar un doloroso pasado futbolístico en el país.

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