Apareció un espontáneo tras el juego entre Holanda y Dinamarca

Generalmente entran a escena cuando un espectáculo se está llevando a cabo, pero este espontáneo apareció media hora después de que concluyó el partido entre Holanda y Dinamarca.
Generalmente entran a escena cuando un espectáculo se está llevando a cabo, pero este espontáneo apareció media hora después de que concluyó el partido entre Holanda y Dinamarca.
 Generalmente entran a escena cuando un espectáculo se está llevando a cabo, pero este espontáneo apareció media hora después de que concluyó el partido entre Holanda y Dinamarca.  (Foto: Sergio Álvarez Reiset)
Soccer City Stadium -
  • Un individuo con la playera de Brasil se metió a la cancha pero no fue consignado a las autoridades

Generalmente entran a escena cuando un espectáculo se está llevando a cabo, pero este espontáneo apareció media hora después de que había concluido el partido entre Holanda y Dinamarca. Las gradas del estadio estaban prácticamente vacías y, en la cancha del Soccer City, sólo habían tres máquinas que le daban mantenimiento al pasto luego del partido.  Entonces se escucharon los gritos de los elementos de seguridad, quienes perseguían a un individuo que portaba la playera de la Selección Brasileña y una peluca en amarillo y verde. Tal vez al darse cuenta que eran 10 los elementos de seguridad que lo perseguían, las piernas le fallaron y cayó al pasto después de saltar una de las podadoras. Sus perseguidores le desalinearon la peluca y hasta le hicieron manita de puerco al someterlo, aunque él pedía salir a paso lento y por su propio pie. Cinco de los policías se encargaron de cargarlo hasta la orilla del campo, donde lo bajaron para catearlo y después subirlo a empujones por las escaleras rumbo a la salida. Todo mientras dos de sus compañeros, también con playeras de la Verdeamarelha, solicitaban que no se le maltratara demasiado. Ni el último empujón hacia la puerta hizo que el espontáneo perdiera su buen humor. Y como no fue consignado a las autoridades, volteó para despedirse de los uniformados quienes, poco corteses, lo dejaron con la mano estirada. Después de todo, el brasileño ya puede presumir que pisó la cancha del estadio donde se jugará la Final del Mundial Sudáfrica 2010 y sin haber sido sancionado.

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