¡Sixty six, sixty six!, gritaron ingleses y alemanes

En las pantallas de la sala de prensa del Soccer City, alemanes e ingleses corrieron de un lado a otro sobre un suelo verde intenso. Era la espera para el Argentina-México y se aprovechó para ver...
En las pantallas de la sala de prensa del Soccer City, alemanes e ingleses corrieron de un lado a otro sobre un suelo verde intenso. Era la espera para el Argentina-México y se aprovechó para ver el duelo Alemania-Inglaterra.
 En las pantallas de la sala de prensa del Soccer City, alemanes e ingleses corrieron de un lado a otro sobre un suelo verde intenso. Era la espera para el Argentina-México y se aprovechó para ver el duelo Alemania-Inglaterra.
Johannesburgo, Sudáfrica -
  • La reacción fue casi instintiva entre la prensa de ambos países

En las pantallas de la sala de prensa del Soccer City, alemanes e ingleses corrieron de un lado a otro sobre un suelo verde intenso. Era la espera para el Argentina-México y se aprovechó para ver un duelo de históricos por el pase a Cuartos de Final, el Alemania-Inglaterra acaparó la atención. Pocas veces un partido captaba tanto la atención del revoltijo internacional que labora en el Media Center. Comúnmente, todos siguen los juegos de reojo, sólo se alcanzan a distraer de sus labores unos minutos para atender a las jugadas más importantes. Hoy fue distinto, en todas las mesas la mirada estaba clavada en las televisiones e incluso, la gente que no alcanzó asiento o que no tenía monitor en su mesa, observó de pie el encuentro. Dos cero Alemania, festejó la prensa teutona ante la desilusión de los ingleses, en su mayoría fotógrafos, que habitaban la carpa donde trabajan los medios en Johannesburgo. El 2-1 al 37' despertó a la parcialidad británica que resultó ser mayoría y un minuto después, un poema de disparo de Lampard hizo cantar el empate. El Crack inglés tomó un rebote y con una caricia elevó la pelota al portero. El balón se estrelló en el travesaño y picó en el césped, luego de nuevo volvió a golpear el palo largo de la portería y cayó a las manos del arquero Neuer. El grito fue potente pero de inmediato se hizo un silencio porque el portero salía jugando y no había ni festejos ni lamentos. No, el Asistente 2 no corrió hacia el medio campo, no había gol. El juego siguió con la ventaja alemana. La repetición provocó una expresión total de desaprobación entre los 300 periodistas que observaron el partido. La acción ni siquiera tenía polémica, la esférica había picado un metro dentro de la línea de gol y el uruguayo Mauricio Espinoza que fungía como bandera, ni se enteró. Mientras los ajenos intentaban entender, los ingleses y alemanes tuvieron una reacción al unísono: “¡Sixty six, sixty six!”, se escuchó en toda la sala de prensa, “¡Sixty six!”. Lo traen en la sangre, en la memoria, se aprende y se pasa de generación y generación. En aquel Mundial de 1966 en Inglaterra, el local y Alemania se enfrentaron en la Final. El tiempo regular terminó empatado 2-2 y el tiempo extra convirtió a ese partido en uno de los más emotivos y polémicos de la historia. Al minuto 101', Alan Ball desbordó por derecha y sacó un centro a media altura que Geoff Hurst controló para disparar de media vuelta. La pelota pegó en el travesaño y fue al césped, en el que quizá era el lugar más difícil para decidir si era gol o no. El esférico mordió raya, un cachito de cal, no rebasó totalmente la línea de gol pues el efecto hizo que después de pegar en el césped regresara al área chica. Sin embargo, el árbitro marcó la anotación que significaba el 3-2 para los ingleses. Posteriormente, el propio Hurt marcó el 4-2 con un irrebatible remate e Inglaterra se coronó Campeón del Mundo por primera y única vez hasta el momento… Sixty six. El flash back genético para alemanes e ingleses fue un reflejo, una reacción instintiva. Los razonamientos vinieron después. La transmisión de FIFA no se guardó nada y puso la repetición una y otra vez e incluso congeló la jugada. “Unbelievable”, se gritaba a diestra y siniestra. “Es, increíble, es físicamente imposible que no sea gol”, y ese argumento tenía razón pues con el efecto que siempre lleva la pelota cuando pega en el travesaño, al picar en el pasto toma el 90 por ciento de las ocasiones dirección hacia fuera del arco, por lo que para esa alma en pena que buscó una explicación a lo sucedido, la lógica indicó que si el balón pegó nuevamente allá arriba en el travesaño, tuvo que haber botado dentro del arco. Lo único cierto es que el gol no se marcó, Alemania goleó a Inglaterra dando un letal segundo tiempo y el fantasma del 66 regresó a las canchas, ahora haciendo una jugarreta a la inversa, quitándole un gol legítimo a los ingleses que ahora sucumbieron a manos de los alemanes. Sixty six...

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