Con actitudes distintas llegaron España y Paraguay al Ellis Park

Tal vez más claro que nunca… El futbol no es frío, no es una ciencia exacta, es algo más bien parecido al arte en el sentido de que depende mucho de las formas y las circunstancias que lo envuelven.
 Tal vez más claro que nunca… El futbol no es frío, no es una ciencia exacta, es algo más bien parecido al arte en el sentido de que depende mucho de las formas y las circunstancias que lo envuelven.  (Foto: Notimex)
Estadio Ellis Park, Johannesburgo -
  • Desenfado y concentración, contrastaban en uno y otro

Tal vez más claro que nunca… El futbol no es frío, no es una ciencia exacta, es algo más bien parecido al arte en el sentido de que depende mucho de las formas y las circunstancias que lo envuelven. Este sábado quedó perfectamente entendido que si bien en los Cuartos de Final hay ocho equipos peleando por lo mismo, no se siente igual navegar entre la dulzura de la sorpresa paraguaya, que caminar entre una marea roja que carga con el título de favorito. Ibéricos y guaraníes arribaron casi dos horas antes al Ellis Park de Johannesburgo tal y como manda el reglamento. Ambos fueron escoltados por una comitiva de unos 20 automóviles entre seguridad, directivos y familiares. Lo que era muy distinto, era la actitud de las dos plantillas antes de enfrentarse en el último duelo de Cuartos de Final. Y no es que una forma de encarar el previo sea mejor que la otra, pues a final de cuentas, como se maneja cada momento o cada responsabilidad tomará rumbo cuando los resultados avalen o castiguen. ¿Es mejor jugar suelto o con la presión encima? ¿Cómo manejas la relajación, haces un mejor futbol o pierdes responsabilidad? ¿El ser favorito saca lo mejor de ti o te lleva a sucumbir entre el miedo? ¿Las bromas y pláticas antes del partido te desconcentran o sirven para que el peso de un Mundial se aligere un poco? Todo eso depende del grupo, del momento, de factores humanos, de raza, de geografía incluso, de premisas tal vez impredecibles y cambiantes. Hoy se notaba quién tenía que cargar con la responsabilidad del partido. Mientras Paraguay bajó del camión como si fuera de excursión, continuando pláticas, en grupitos de tres o cuatro jugadores que bromeaban e intercambiaban puntos de vista; España, en su calidad de favorito, lo hizo concentrado, con cierta solemnidad, descendiendo uno por uno y sin palabras de por medo entre ellos, cada quien estaba metido en su propio proceso de preparación. Lo mismo cuando saltaron al campo. Los paraguayos iban alegres, muy juntos y sin intentar aislarse; pocos iPods y mucha charla. Estaban disfrutando el escenario y cuando llegó la hora de calentar, sin dejar al lado el profesionalismo se notaba la amplitud, el desenfado y la soltura. España en tanto, saltó a los ejercicios previos como si fueran a un campo de batalla, con rostros de “uff, ya mero empieza”, palmadas de ánimo, abrazos de motivación entre rostros serios e incluso adustos, gritos de apoyo y un team back de titulares antes de ingresar al campo que los invitaba a unirse. Son dos equipos firmes, bien trabajados y cohesionados, que tienen esa sangre caliente de los latinos en las venas, con motivos y pasiones particulares. Sin embargo, hoy uno llegó dispuesto a rozar el cielo como sorpresa y otro tiene encima la responsabilidad de ser uno de los grandes favoritos en este Mundial raro e irreverente. ¿Qué pesará más? Eso lo definirán 90 minutos de futbol sobre una alfombra verde.

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