Ke nako (es hora)… del final

'Ke nako…' es la frase que nos acompañó desde el inicio del Mundial. Quiere decir 'es hora', y así como fue tiempo de empezar, de jugar, de ganar y perder, hoy es hora de decir adiós. Y Sudáfrica...
'Ke nako…' es la frase que nos acompañó desde el inicio del Mundial. Quiere decir 'es hora', y así como fue tiempo de empezar, de jugar, de ganar y perder, hoy es hora de decir adiós. Y Sudáfrica lo hizo con todo su cariño.
 'Ke nako…' es la frase que nos acompañó desde el inicio del Mundial. Quiere decir 'es hora', y así como fue tiempo de empezar, de jugar, de ganar y perder, hoy es hora de decir adiós. Y Sudáfrica lo hizo con todo su cariño.  (Foto: Agustín Cuevas)
Soccer City Stadium, Johannesburgo -
  • Nelson Mandela acudió a saludar a los aficionados

“Ke nako…” es la frase que nos acompañó desde el inicio del Mundial. Quiere decir “es hora”, y así como fue tiempo de empezar, de jugar, de ganar y perder, hoy es hora de decir adiós. Y Sudáfrica lo hizo con todo su cariño. En una ceremonia de clausura que duró media hora entre las 18:45 y las 19:15, los organizadores del Mundial se despidieron del orbe con música, baile y alegría. Los aviones de guerra, con su sonido estremecedor y el apagado de luces, fueron el aviso de que todo estaba por iniciar. En las pantallas del Soccer City, que ya prácticamente estaba a un 90 por ciento, apareció la cuenta regresiva, la cual corearon los aficionados. 5, 4, 3, 2, 1… hasta llegar a la frase de despedida, “Ke nako… del final”. Los bailarines que se habían ido acomodando alrededor del campo y en los pasillos de la parte baja del estadio, comenzaron el show. A ritmo de tambores fueron danzaron hasta reunirse en el centro del terreno y formaron en él la figura de una vuvuzela. Cuando estuvieron juntos se escuchó el aliento característico de este Mundial, el sonido de las trompetas que acompañó a todos y cada uno de los partidos. Al tiempo en la cancha, que había sido cubierta por una pantalla blanca, se proyectaron figuras de colores que salieron de la boca ancha de la vuvuzela humana, dando inicio al show musical de Shakira. Las notas del Waka-Waka, canción oficial de la Copa del Mundo, hicieron bailotear al estadio entero. La cantante colombiana estuvo acompañada de músicos y coristas locales, así como un grupo de niñas pequeñas que rindieron un homenaje a la mujer africana. Casi al terminar la canción, los bailarines que se habían mantenido en formación alrededor del escenario, se volvieron a congregar en el centro del terreno hasta formar la palabra “for Africa” con linternas, al tiempo que Shakira cantó esas mismas palabras. Después vinieron varios intérpretes africanos. Shabalala, Abigail Kubeka y el grupo a capella Ladysmith Black Mambazo, cuyo acto fue ambientando por un perfomance de 13 figuras de elefantes que entraron a la cancha a tomar agua a un lago proyectado. La escena estaba tan bien lograda que desde el palco de prensa los elefantes parecían reales por su figura y sus movimientos, aunque eran disfraces para lograr interpretar cada animal, requerían de la maestría de cuatro personas y un guía. Inmediatamente, el estadio quedó encantado cuando en la pantalla se cubrió el césped, se proyectaron las figuras de un par de maracas, tambores y un xilófono, los cuales fueron pisados por los bailarines que hicieron pensar que provocaban los sonidos coordinados que retumbaron en el estadio. La ceremonia pareció terminar con la interpretación de una canción por parte de todos los participantes, pero faltaba el momento culminante. Se prendieron todas las luces y, en un carrito de golf descubierto, apareció Nelson Mandela (primer Presidente elegido democráticamente en Sudáfrica y líder moral del país). Por cuestiones de salud, el intenso frío y el lamentable deceso de una de sus nietas, Mandela se mantuvo alejado. Hoy, Madiba, como le llama cariñosamente su pueblo, asistió para saludar a los aficionados. Entró por el túnel de jugadores, dio una pequeña vuelta por el centro del campo, en todo momento permaneció sentado en la parte posterior del carrito, mientras todos los asistentes le brindaron un caluroso aplauso de pie. Se detuvo unos segundos entre las bancas para saludar a Joseph Blatter, Presidente de la FIFA. Mandela lució un elegante gorro de piel y estuvo enfundado en un abrigo negro. Sin levantarse nuca de su transporte, salió por el túnel un minuto y medio después de su ingreso, mientras la gente coreó su nombre. Así terminó la ceremonia de clausura. Inmediatamente ingresó el personal del inmueble a levantar la pantalla que cubría el campo y las luces que lo rodearon y dejaron todo listo para jugar la Final.

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