Los holandeses tomaron la Condesa

Los tulipanes decidieron salir a la Condesa y tomarla por asalto. Holanda llegó a su tercera Final en una Copa del Mundo y la mesa estaba puesta para que la colonia holandesa en México festejara...
 Los tulipanes decidieron salir a la Condesa y tomarla por asalto. Holanda llegó a su tercera Final en una Copa del Mundo y la mesa estaba puesta para que la colonia holandesa en México festejara un triunfo, sin embargo, no ocurrió así.  (Foto: Diana Pérez)
Ciudad de México -
  • Cientos de aficionados tulipanes lamentaron la derrota de Holanda frente a España
  • La seguridad estuvo a tope en las calles de la Condesa

Los tulipanes decidieron salir a las calles de la Condesa y las tomaron por asalto. Holanda llegó a su tercera Final en una Copa del Mundo y la mesa estaba puesta para que la colonia holandesa en México festejara un triunfo, sin embargo, no ocurrió así. La Embajada de Holanda en México decidió organizar una fiesta en el Bar Zydeco, pero el espacio fue pequeño para la convocatoria que tuvieron, por ello los organizadores instalaron una larga lona y pusieron televisiones afuera del inmueble para que en plena calle los fans de la Naranja Mecánica disfrutaran el juego. La policía tuvo que intervenir cerrando algunas calles para salvaguardar la integridad de los asistentes, quienes se movieron con tranquilidad en cada espacio de la Condesa. Enfundados en sus playeras naranjas y acompañados de mexicanos que le profesaron amor mundialista a la Selección de Lambertus van Marwijk, los cientos de aficionados disfrutaron de botanas y cervezas, las cuales se vendieron en pleno asfalto pues un  productor de este líquido se encargó de organizar el festejo. Sin embargo, la fiesta de la Embajada fue insuficiente para la demanda de la comunidad holandesa. Decenas de fanáticos tomaron otros restaurantes; ahí pudieron ver el juego de manera más tranquila, con la comodidad de una comida de domingo en la Condesa, sin el bullicio y la desesperación de los cientos de seguidores que decidieron quedarse en el Zydeco. Al final, cuando faltaban cuatro minutos para que la batalla se fuera a tiros de pena máxima, Iniesta metió un gol que enmudeció a la colonia entera, pero los holandeses que se dieron cita en el bar no perdieron la esperanza y comenzaron a gritar “Holand, Holand”, aunque hubo otros que no pudieron más, le dieron la espalda a la televisión y rompieron en llanto.

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