Belo Horizonte, un carnaval colombiano

Miles y miles de aficionados colombianos se dieron cita en el Mineirao de Belo Horizonte para pintar de amarillo la cancha que volverá a ver a su Selección jugar una Copa del Mundo
Belo Horizonte, Brasil -
  • Tras 16 años de ausencia de un Mundial, miles de colombianos hicieron el viaje
  • Las pelucas del 'Pibe' Valderrama y el 9 de Falcao, 'insignias nacionales'

La espera valió la pena y la fiesta tenía que ser a la medida. Miles y miles de aficionados colombianos se dieron cita en el Mineirao de Belo Horizonte para pintar de amarillo la cancha que volverá a ver a su Selección jugar una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia en la gran cita del futbol.   La clara mayoría sobre los aficionados helénicos se presumía. “Somos locales, somos locales en Mineirao somos locales” era el grito reiterado de los colombianos a la espera de que abrieran las puertas del estadio para poder ingresar y comenzar a pintar sus tribunas.   La playera 9 de Falcao, ausente por un capricho del destino y las pelucas en alusión al “Pibe” Valderrama estuvieron a la altura de la importancia de la bandera colombiana, casi como si se trataran de un patrimonio del pueblo cafetero o de insignias nacionales que eran avisos del carnaval que sólo por unos días se mudaría de Barranquilla a tierras brasileñas.   “El que no brinque no quiere a la Selección” fue el otro canto que acompañado por los tambores e instrumentos musicales que los colombianos trajeron desde su país puso a bailar a más de un brasileño mientras esperaban por el encuentro.   Y es que mientras los griegos se contaban uno a uno, los colombianos llegaban por centenares al estadio, muchos de ellos sin boleto, intentando conseguir alguna entrada, pero siendo parte de una fiesta que muchos de ellos no habían ni siquiera conocido en el pasado. HELÉNICOS DE 'ADORNO'   Más allá de sentir animadversión por los aficionados de la nación que será su rival en la cancha, los colombianos “consintieron” a los pocos griegos que se dieron cita en Belo Horizonte y en lugar de hacerles sentir la visita, optaron por adoptarlos como “modelos” para sus fotografías.   Tan pronto fueron llegando los contados helénicos en fundados en casacas azules y blancas con su bandera a la espalda y los colombianos dejaron el baile para comenzar a pedirles fotos a lo que los griegos atendieron mientras disfrutaban del ambiente que los cafeteros ponían en las calles.

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