El 'Piojo' llegó a los festejos en el Ángel

Vestido con un traje gris, camisa blanca y corbata verde, el "Piojo", o Gabriel Chapa, residente de la Delegación Azcapotzalco, revivió los gritos, las porras y los cánticos entre los más de tres...
Vestido con un traje gris, camisa blanca y corbata verde, el "Piojo", o Gabriel Chapa, residente de la Delegación Azcapotzalco, revivió los gritos, las porras y los cánticos entre los más de tres mil aficionados.
 Vestido con un traje gris, camisa blanca y corbata verde, el "Piojo", o Gabriel Chapa, residente de la Delegación Azcapotzalco, revivió los gritos, las porras y los cánticos entre los más de tres mil aficionados.  (Foto: Jonathan Collazo)
Ciudad de México -
  • Un imitador de Miguel Herrera enloqueció a los aficionados
  • Asistieron aproximadamente 3 mil seguidores

El discreto festejo de la afición mexicana en el Ángel de la Independencia, tras el empate a cero ante Brasil comenzaba a dispersarse. La gente empezaba a abandonar el lugar y la fiesta a apagarse cuando Miguel Herrera llegó y la celebración retomó el cause con el que había iniciado. Vestido con un traje gris, camisa blanca y corbata verde, el "Piojo", o Gabriel Chapa, residente de la Delegación Azcapotzalco, revivió los gritos, las porras y los cánticos entre los más de tres mil aficionados, según datos de la Secretaria de Seguridad Pública, que se animaron a celebrar el resultado del conjunto Tricolor. Pasadas las cinco de la tarde, el falso Miguel Herrera hizo su aparición en la glorieta. De inmediato un grupo de jóvenes lo abrazo y los llevó a dar una vuelta al Ángel. Conforme avanzaba la gente comenzó a unirse al grupo. Gabriel tuvo que aguantar empujones, golpes, baños de agua, baños de espuma y hasta que lo lanzarán al aire en un par de ocasiones. Sin embargo, y pese a la algarabía e imprudencia de la afición, Gabriel no reclamó nada y se implantó en su papel de Director Técnico de la Selección Mexicana y hasta imitó el ya clásico festejo del gol Campeonato que consiguió Miguel Herrera con las Águilas del América. Apenas terminaba el bullicio de algunos y comenzaba el de otro. Desde que llegó no le dieron un minuto para respirar. Y aunque otros imitadores quisieron robarle protagonismo, no pudieron con el carisma de Gabriel, que pasadas las seis y media de la tarde continuaba dando vueltas alrededor del monumento. La modesta celebración se llevó con calma. Fue resguardada por elementos de seguridad, de Protección Civil y por personal del Gobierno de la Ciudad de México, que informaron que el operativo se iba a quitar hasta que se fuera el último aficionado del Ángel de la Independencia.

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