Hubo afición cosmopolita en el Bélgica-Rusia

El partido 31 de esta Copa del Mundo entre Bélgica y Rusia 'unió' a diferentes naciones. El escaso número de aficionados de las selecciones que protagonizaban el juego permitió que asistieran...
El partido 31 de esta Copa del Mundo entre Bélgica y Rusia 'unió' a diferentes naciones. El escaso número de aficionados de las selecciones que protagonizaban el juego permitió que asistieran personas de muchos otros países.
 El partido 31 de esta Copa del Mundo entre Bélgica y Rusia 'unió' a diferentes naciones. El escaso número de aficionados de las selecciones que protagonizaban el juego permitió que asistieran personas de muchos otros países.  (Foto: Getty)
Estadio Maracaná, Río de Janeiro, Brasil -
  • Se registró una asistencia de 73, 819 mil espectadores, casi mil menos que en el anterior juego en esta sede
  • Estadounidenses, brasileños, hondureños, mexicanos además de rusos y belgas se congregaron en el Maracaná

El partido 31 de esta Copa del Mundo entre Bélgica y Rusia ‘unió’ a diferentes naciones. El escaso número de aficionados de las selecciones que protagonizaban el juego permitió que asistieran personas de muchos otros países. La combinación, así como la nula rivalidad entre ambas naciones provocó una especial comunión desde las inmediaciones y hasta las butacas de este mítico estadio. Como FIFA ya esperaba el acontecimiento, designó a un voluntario en el centro de información en una de las esquinas del estadio, sobre avenida Maracaná para dar la bienvenida con un altavoz. “¡Welcome, benvenuto, bem-vindo!”, gritaba a los miles de espectadores en diferentes idiomas. El buen ambiente y comunión entre los 73, 819 mil espectadores fue tal, que antes de que se superara la primera media hora de juego ya se realizaba la ola. Nada que ver con el juego anterior en este mismo estadio, donde miles de espectadores chilenos callaron a los pocos españoles que se dieron cita. Y por la misma combinación de lenguas, fue prácticamente imposible escuchar una mismo porra o canto durante el juego. Eso sí, el único grito en común fue el potente grito de gol al 87, cuando Origi empujó el balón hasta las redes.

No te pierdas