Boca Juniors 0-0 Once Caldas…Roscas con sabor a café

El Once Caldas logró sacar el empate sin goles de la Bombonera ante el Boca Juniors en lo que fue el partido de ida de la Final de la Copa Libertadores de América.
 El Once Caldas logró sacar el empate sin goles de la Bombonera ante el Boca Juniors en lo que fue el partido de ida de la Final de la Copa Libertadores de América.

MEDIOTIEMPO | RedacciónEstadio Bombonera, Buenos Aires, Argentina. Miércoles 23 de Junio

El Once Caldas logró sacar el empate sin goles de la Bombonera ante el Boca Juniors en lo que fue el partido de ida de la Final de la Copa Libertadores de América.

El equipo colombiano se plantó sólido y ordenado en la cancha, aguantó a pie firme aunque tuvo que renunciar al ataque y nunca se intimidó, ni con la presión del público, ni con los dos balones al poste que estrelló Boca, ni cuando los argentinos comenzaron a “hacerse sentir” con entradas fuertes. Respondieron con la misma fuerza y al final consiguieron el resultado que querían.

El partido, jugado en una cancha húmeda y resbalosa, fue muy trabado en su primera mitad. Boca Juniors tomó el control del partido desde el arranque, pero no se acoplaban al bote del balón (que además de mojado era un nuevo modelo) y abundaban las imprecisiones. El Once Caldas bien parado, complicándole la vida a los locales e intentando, cada vez que tenían la pelota, guardarla, conducirla un poco buscando bajar el ritmo.

Boca intentaba presionar futbolística y anímicamente, los Xeneizes comenzaron a cometer faltas de ablande cada vez que la escuadra colombiana tenía la pelota, buscando achicarlos y de paso, hacer que la gente en las tribunas presionara al árbitro para que comenzara a marcar a favor del local. Pero ninguna de estas dos cosas sucedió, el Once Caldas no se intimidó y, al contrario, comenzó a pegar también, y fuerte; por su lado, el árbitro no dejó de marcarles faltas a los Xeneizes y llevaba el partido bien, dándole continuidad,, con algunos errorcitos al dejar de marcar faltitas, pero eso sí, sin afectar a ningún equipo y, lo mejor, intentando acabar con los intentos de engaños de los jugadores. Era una final dura, ríspida y con el golpeo intimidatorio típico de estos partidos que se acrecentaba con el estado de la cancha.

El primer susto para los colombianos llegó al 9’ cuando al arquero Henao se le escurrió una pelota en el área debido a lo resbaloso que estaba el esférico, sin embargo la defensa supo despejar antes que los delanteros de Boca la empujaran. Al 23’, una jugada preparada estuvo a punto de traer el primer gol de Boca, un corner abierto cobrado por Barros Schelotto fue rematado por Schiavi buscando a Barijho que hizo contacto en los linderos del área chica con la cabeza pero la pelota se estrelló en poste y no entró. Al 32’ se volvió a cimbrar el arco de Henao cuando una gran jugada de Clemente terminó con un remate desde la media luna de Ledesma que dejó ir la oportunidad estrellando su disparo en el travesaño.

El Once Caldas perdió a un hombre importante cuando al 37’ tuvo que salir lesionado Valentierra del Once Caldas, para dar paso a Araujo, un jovencito de 19 años y que no ha visto mucha acción en la Libertadores. Sin embargo, el equipo colombiano se mantuvo sólido, controlando aceptablemente a Boca y manteniendo el cero en su meta, aunque siendo dominado y siendo salvado en dos ocasiones por el travesaño.

La parte complementaria no cambió en nada, tal vez fue jugada a un ritmo más tranquilo, impuesto por Boca que parecía querer llegar con más inteligencia, pero que seguía sin poder ser precisos en el último toque.

Al 46’, Cagna estuvo cerca con un balazo raso apenas afuera después de una buena jugada de Álvarez y Burdisso. Posteriormente, una gran jugada de Schelotto por la derecha, con autopase de taquito y todo, culminó con un remate de cabeza frente al arco de Barijho que desperdició al echar la pelota por un lado, e inmediatamente después, Álvarez también perdonó, igualmente de cabeza e igualmente tirando la pelota fuera. Todo esto en el minuto 59’.

El tiempo pasaba, el partido se trababa cada vez más y Boca no encontraba la manera, no encontraba el talento para quebrar a la bien parada zaga colombiana. Para colmo, el Once Caldas comenzaba a contragolpear, sin peligro, pero si haciendo retomar posiciones a los argentinos evitando que la presión fuera intolerable Incluso, uno de esos contragolpes trajo un tiro libre que por poco desemboca en el gol del Once Caldas cuando Soto mandó un tiro centro sin ángulo pero con mucho efecto, que Abbondanzieri alcanzó a rozar milagrosamente con las uñas, y la pelota y este fue a estrellarse en el poste.

Así terminó el partido, muy diputado, cerradísimo, con un Boca que acabó desesperado y enfurecido y que representa un buen logro del Once Caldas que ahora cerrará en casa el próximo jueves en Manizalez.

El arbitraje del uruguayo Gustavo Méndez fue bastante no bueno, no tanto porque no haya cometido errores, sino porque soportó a la perfección la presión fortísima que los jugadores y el público ejercen en la bombonera, nunca se dejó intimidar y luchó por combatir los engaños de los jugadores. Si tuvo errores, pero estos no afectaron el desarrollo del juego y no perjudicaron a ningún equipo en particular.

[mt]

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