Boca Jrs. 0 (0)-0 (4) Chivas... Chivas le calló la boca a la Bombonera

La presión desde las gradas, las artimañas de un cuadro que jamás pudo ganar sobre la cancha y que terminó recurriendo a los golpes para hacer aún más notable su impotencia, no pudieron ante la...
La presión desde las gradas, las artimañas de un cuadro que jamás pudo ganar sobre la cancha y que terminó recurriendo a los golpes para hacer aún más notable su impotencia, no pudieron ante la sapiencia y el temple del Rebaño Sagrado, que apabulló sin di
 La presión desde las gradas, las artimañas de un cuadro que jamás pudo ganar sobre la cancha y que terminó recurriendo a los golpes para hacer aún más notable su impotencia, no pudieron ante la sapiencia y el temple del Rebaño Sagrado, que apabulló sin di

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio La Bombonera, Buenos Aires. Martes 14 de junio de 2005

La presión desde las gradas, las artimañas de un cuadro que jamás pudo ganar sobre la cancha y que terminó recurriendo a los golpes para hacer aún más notable su impotencia, no pudieron ante la sapiencia y el temple del Rebaño Sagrado, que apabulló sin discusión alguna a una de las instituciones más grandes del continente americano.

El desastre argentino duró menos de noventa minutos. Los pamperos pidieron esquina y acabaron lanzando golpes a diestra y siniestra para provocar la anticipada culminación de la batalla. A ellos no pareció importarles, pues simplemente fueron borrados por un equipo netamente mexicano. Ni hablar, el exagerado orgullo xeneize quedará para mejor ocasión.

La obra estaba hecha desde el juego de ida. Los cuatro goles de ventaja obtenidos en el estadio Jalisco fueron suficientes para que el Guadalajara asegurara su continuidad en el certamen y su acceso a las semifinales de la Copa Libertadores. El marcador global es contundente: Chivas 4-0 Boca Juniors.

El cuadro bostero que saltó al rectángulo verde no fue más que un tremendo insulto a su propia historia, una copia vil e infame de la gloriosa escuadra comandada por Carlos Bianchi. Lo único cierto en el panorama bonaerense es que el futuro de Jorge Benitez está en CHINO.  

PRIMER TIEMPO

El peso de la Bombonera no pasó desapercibido en el Rebaño Sagrado. Una imprecisión en la salida de Corona provocó que los temores aparecieran en el paradigma rojiblanco. La imponente casa boquense no dejaba de presionar. Los pupilos de Galindo fueron apresados por los aficionados fanáticos, que no pararon de cantar y de sentir que su escuadra podía revertir el escandaloso marcador adverso. Pero Chivas soportó los siempre trascendentales quince primeros minutos. En este periodo, el nerviosismo y la ansiedad fueron evidentes. Sin embargo, el marcador se mantuvo intacto y la seguridad fue apareciendo en el representante azteca.

Boca no cayó en la desesperación. Cuando los jaliscienses empezaban a sentirse cómodos en la cancha, se gestó la furiosa oleada del conjunto pampero. El primer aviso fue un amenazante disparo de Baiano que pasó a centímetros del poste derecho de Corona. Un minuto más tarde, a los veinte, Vargas y Schelotto se combinaron perfectamente para exigir la magnífica estirada del golero mexicano en primer poste. A los veinticinco, Palermo decidió que ya era hora, que el tanto inicial del milagro bostero tenía que llegar. El “Bombón” Baiano ejecuta el tiro libre, Martín cabecea con asesinas intenciones y Corona se tiende como los grandes para a una mano evaporar el peligro. La Bombonera no pudo festejar. Y la historia se repitió casi inmediatamente. De nuevo un intento del “Loco”, quien remató con la testa. La pelota bajaba angustiosamente. Corona no tenía forma de llegar. Pero la fortuna también juega en una cancha de futbol; el travesaño se interpuso en el camino de la de gajos y ocasionó que el grito de esperanza local se ahogara en las manos del arquero rojiblanco.

Después de la tempestad llegó la calma. Chivas al fin tuvo el esférico en zona de peligro. El carril derecho de Rafael Medina fue el conducto por el cual se diseñó la oportunidad de matar, el chance de liquidar irremediablemente la existencia xeneize. Bravo, completamente solo, podía bajar la de gajos y fusilar a Roberto Abbondanzieri. No obstante, Omar decidió que la tensión debía continuar, que aún no era necesario firmar la obra. Prendió de aire el esférico y su disparo salió desviado. Boca aún daba señales de vida.

En los minutos finales de la parte inicial, el equipo de Jorge Benitez tuvo la disposición, mas no la creatividad requerida para vulnerar el efectivo cerco jalisciense. El grado de dificultad para Boca se duplicó con el silbatazo que mandaba el entretiempo. Los sueños de la entidad bonaerense tendrían que definirse en la segunda mitad de la cruenta batalla.

SEGUNDO TIEMPO

Los tiros de media distancia fueron el recurso inicial de los de casa en el inicio de los segundos cuarenta y cinco minutos. Una dolorosa verdad estaba inscrita en cada intento argentino, pues la gran mayoría terminó en las manos de Corona, así como siempre estuvo la eliminatoria bajo control del Guadalajara. Boca podía gritar y hacer circo maroma y teatro para tratar de conseguir el milagro. De hecho lo hizo. Sin embargo, jamás pudo vencer la precisión y el orden de los rojiblancos.

Conforme el tiempo siguió su inexorable marcha, las amenazas cambiaron de sector. Mientras Jesús Corona se dio unos cuantos minutos para pensar en su indeseable viaje a tierra teutona, Roberto Abbondanzieri fue obligado a lanzarse heroicamente para impedir un nuevo desaguisado a su puerta. Boca no quería perder, al menos no el partido, porque la serie siempre estuvo inclinada a favor de los aztecas.

Los últimos intentos de la institución pampera se realizaron a los sesenta y cinco y a los sesenta y nueve minutos. Primero fue Gugglielminpietro el que se dio la media vuelta. Corona se impuso de nuevo. Después, el propio golero rojiblanco incrementó la locura de Palermo, quien comprendió que a partir de hoy alucinará la figura del seleccionado mexicano.

Y el mejor show de los argentinos se efectuó. Martín Palermo decidió que era momento de irse a las regaderas y encaró violentamente a Bautista, quien fue echado del terreno de juego por haber provocado a los integrantes del banquillo de Boca. De ahí en adelante, el desorden y las agresiones imperaron. Aficionados y hasta recogedores de balón buscaron agredir a los elementos Chivas. Martín Vásquez, árbitro del cotejo, buscó reanudar las hostilidades, pero fue inútil. Los argentinos ya no quisieron jugar, porque sólo les gusta actuar cuando enfrente no hay un rival superior.

Guadalajara tiene motivos de sobra para festejar. Alcanzar el boleto a las semifinales de la máxima justa continental a nivel de clubes no es cosa de todos los días, y mucho menos para una plantilla integrada en su totalidad por elementos netamente nacionales. Sin embargo, aún en la alegría existe considerable inquietud. A las dolorosas ausencias de los seleccionados se añadirá la sanción de Bautista. Lo recomendable para los rojiblancos es que festejen el día de hoy y que ya mañana piensen en el futuro inmediato.

ALINEACIONES: Boca Juniors: 1 R. Abbondanzieri, 4 J. Baiano (17 R. Palacio al 62´) 2 R. Schiavi (amonestado al 35´), 3 C. Morel, 20 G. Bedoya (amonestado al 24´), 8 D. Cagna (14 P. Ledezma al 68´), 5 A. Cascini, 10 F. Vargas (23 A. Gugglielminpietro al 46´), 16 M. Delgado, 7 G. Barros Schelotto y 9 M. Palermo. (amonestado al 41, expulsado directo al 74´) D.T. Jorge Benitez.

Chivas: 24 J. Corona (amonestado al 24´), 6 R. Medina (amonestado al 34´), 3 F.J. Rodríguez, 4 H. Reynoso, 8 J. García, 11 R. Morales, 15 M. Sol, 23 J.P. Alfaro, 7 A. Bautista, 17 F. Palencia y 9 O. Bravo (amonestado al 32´) (10 A. Medina al 46´). D.T. Benjamín Galindo. EL ARBITRAJE

Aceptable de Martín Vásquez. Expulsó justamente a Martín Palermo y tomó una decisión inteligente al suspender el partido. El cartón rojo mostrado a Bautista es un tanto rigorista, aunque apegado al reglamento.

[mt][foto: Mexsport]

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